Por Antonio Rosselot
14 mayo, 2020

Los vecinos del barrio de Los Palos Grandes (Caracas) encontraron una sana manera de matar el tedio durante el aislamiento total. Además, entre todas las azoteas de la comunidad comparten deliciosas cenas a distancia y rutinas de ejercicios para no perder el físico.

Cuando el gobierno de Venezuela ordenó una cuarentena general en marzo para prevenir el contagio del entonces joven coronavirus, muchos locales se preguntaron cómo diablos lo iban a hacer para pasar el largo encierro. Pero la respuesta era tan simple como subir a las azoteas de los edificios.

Los vecinos de los edificios del barrio Los Palos Grandes (Caracas), más unidos que nunca en esta cruzada, comenzaron a subir a la cima de los edificios para compartir una buena puesta de sol, con música de fondo y una que otra cosa para beber.

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La gente incluso se hizo amigos cercanos en los edificios adyacentes, creando así una gran comunidad en altura.

La primera gran tradición del grupo fue compartir una copa de vino. ¿Cómo? Llenando una botella plástica con el mosto, amarrándola con hilo de pescar y lanzándola a las otras azoteas, cosa de que se sirvieran y luego la devolvieran para ser compartida con otra comunidad.

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Y esa idea, que puede ser algo rústica pero que fue muy importante para esas personas, derivó en cafés de tarde e incluso cenas colectivas, siempre con una responsable y criteriosa distancia social.

«Las azoteas generalmente se usaban para dejar equipos de mantención, pero ahora se convirtieron en un espacio para pasar tiempo con nuestros vecinos y los de los otros edificios. Me ha motivado a estar más en contacto con la naturaleza y pasar menos tiempo en mis redes sociales y teléfono».

Berta López, corredora de propiedades, a Reuters

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Generalmente, el espectáculo en Los Palos Grandes es bastante impresionante: como tienen vistas directas al monte El Ávila —que separa a Caracas del Caribe—, están mirando bellos paisajes constantemente, además de recibir a algunos guacamayos que los acompañan en sus tertulias de azotea.

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Así amigos, y con la responsabilidad que conlleva en estos tiempos, es como se lleva una buena cuarentena.