Por Antonio Rosselot
9 agosto, 2019

La evidencia máxima de que en gustos no hay nada escrito.

Ya sabemos que los asiáticos tienen la costumbre de comerse todo lo que se mueva, en unas prácticas que a nosotros, los occidentales, nos chocan bastante. Perros, gatos, insectos, animales vivos y muertos, carne cruda…no hay prácticamente nada que se salve.

Sabiendo esto, uno pensaría que por último tienen un mínimo de filtro estético, del tipo «no, este bicho es demasiado feo, no lo comeré». Pero el video que les mostraremos a continuación echa esa teoría por la borda:

COMER REPTILES !!! Araña crujiente. ¡¡genial!!

Posted by Beto Sierra on Thursday, August 1, 2019

El registro muestra a dos chicas de Camboya vertiendo el contenido de una bolsa en una palangana de aluminio. A priori se ve una especie de cúmulo de color negro con pequeñas varillas saliendo de sus lados, pero cuando este «cúmulo» se transforma en un grupo de arañas negras y horribles, ya se puede anticipar lo que se verá en el video.

FB: Beto Sierra

Una de las chicas va separando a las arañas con unos palillos, tal como si fuesen piezas en un rollo de sushi. Ah, es importante mencionar que las arañas están vivitas y coleando.

Una vez que están todas controladas en la palangana, las chicas las sumergen en una mezcla que parece ser agua con sal. Las arañas mueren por el contacto con la mezcla, y una vez que están bien remojadas en la salmuera, las remueven con palillos y las reservan a un lado sobre una hoja de plátano.

FB: Beto Sierra

Ahora, es momento de echarlas a freír. Prenden un fuego y ponen a calentar aceite en un gran wok, mientras van cubriendo levemente a las arañas con algo de harina para que tengan textura de apanado.

El video después muestra a una serie de patos merodeando por la zona. Lo primero que pensé fue que, de seguro, un pato podría ser más sabroso que una araña…pero hay que respetar las elecciones alimenticias.

FB: Beto Sierra

Una vez que el aceite ya está hirviendo, echan una especie de «sofrito asiático» seguido inmediatamente de las arañas. El aceite chirrea con vigor, lo que indica que las arañas van a quedar con una textura muy crocante. Rico, ¿no?

Cuando el sofrito ya toma algo de color y las arañas se ven más firmes, las sacan del wok y las ponen directamente en un colador para escurrir el exceso de aceite. Estas «deliciosas» arañas ya están listas para ser degustadas.

FB: Beto Sierra

Luego las ponen en un plato, una por una. Se ve el placer en la cara de las chicas, sabiendo que van a probar una delicatessen del continente asiático. ¡Clac! La primera mascada. Se escucha crujiente, tentador, como cuando pruebas una papa frita recién hecha.

FB: Beto Sierra

Básicamente, el resto del video —que vendría siendo cerca de la mitad del total— muestra a las chicas saboreando las arañas una por una, tal como si estuviesen comiendo un piqueo con galletitas y una tabla de quesos. Como si fuera poco, destapan una cerveza para brindar por las bondades de la comida animal.

FB: Beto Sierra

En uno de los planos se muestra a una de las jóvenes abriendo una araña y quitándole las patas, como si fuese una langosta. Una pequeña porción de carne blanca se asoma, tal vez lo más limpio de todo el menú. De fondo, se escuchan sutiles «mmmm»: las chicas están saboreando hasta los trozos más pequeños de araña. 

FB: Beto Sierra

Finalmente, dejan alrededor de un cuarto de las arañas en el plato y dan por finalizado el video con una despedida muy tierna, estilo asiático, como si no hubiesen apanado unas arañas gordas, negras y feas hace unos pocos minutos atrás.

FB: Beto Sierra

Pero bueno, en gustos no hay nada escrito.