Por Teresa Donoso
3 diciembre, 2015

Probablemente sea la razón por la que no consigues los resultados que quieres.

Ejercitar es clave dentro de un plan de vida saludable y aunque no muchas veces nos apetece hacerlo, cuando finalmente comenzamos sentimos que es motivo para celebrar. Y lo es. ¿Quién diría que tú, que odias el gimnasio, lograrías pasar una hora entera allí luego del trabajo? Sin embargo, por genial que todo esto parezca, la clave de todo éxito es la moderación. Así como no hacer nada de ejercicio no es muy bueno, irse al otro extremo y nunca descansar también es perjudicial. Estas son algunas cosas que quizás no estás incluyendo en tu rutina porque sientes que te restan, pero la verdad es que suman y mucho.

1. Tomarte una cantidad adecuada de días de descanso

El descanso es muy bueno, especialmente si tienes sesiones de descanso en días estratégicos. Por extraño que parezca, tu cuerpo asimila todos los beneficios del ejercicio cuando logra recuperarse y reparar toda la fibra muscular. Es decir, que si haces ejercicios sin parar y no le permites a tu cuerpo que se recupere, no podrás obtener estos beneficios.


2. Medir tus niveles de estrés

Puede que esto suene más complicado, pero puedes medir tus niveles de estrés tomando tu pulso cada mañana. Existen varias aplicaciones para hacerlo con tu celular de forma muy sencilla. Hazlo durante una semana y consigue un promedio, luego, si notas que de la nada el pulso sube (siempre tienes que tomarlo al despertar y estando en reposo) es un indicador que te dice que tu cuerpo está muy estresado y necesita descansar más.


3. Y ajustar tu rutina de ejercicios de acuerdo a ello

Si necesitas un día de descanso extra, tómalo. Si sientes que tienes que correr menos, hazlo. Si crees que te beneficiarías mucho más de una rutina de pesas o de pilates en vez de seguir haciendo cardio, toma este camino. La clave es escuchar a tu cuerpo, literalmente.


4. Hacer yoga o elongar tus músculos

Elongar tus músculos, especialmente antes de realizar ejercicio, es clave para prevenir cualquier tipo de lesiones. Si te saltas cada una de tus sesiones previas o posteriores al ejercicio no le estarás dando a tus músculos la posibilidad de relajarse y estirarse como es debido.


5. Dormir

Dormir suficiente es clave cuando ejercitas. Te ayuda a tener más energías para tu siguiente entrenamiento, repara tu cuerpo y tus músculos y hace que tu cuerpo tenga la fuerza para seguir moviéndose. Si no estás durmiendo lo suficiente, quizás no deberías ejercitar tanto.


6. Comer suficiente

Tener suficiente energía y consumir una cantidad razonable de calorías cada día es de mucha importancia para poder hacer ejercicio. Si siempre te sientes cansada, si hacer ejercicio te hace sentir que no puedes dar ni un sólo paso, puede que quieras pensar en la cantidad de calorías que estás consumiendo. Tener un pequeño déficit calórico es lo recomendado para perder peso, pero si el déficit es exagerado, entonces estás en problemas.

¿Qué otras cosas sientes que son beneficiosas para potenciar tu recuperación y desempeño? ¿Te tomas días de descanso cuando corresponde? ¡Cuéntanos!

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