Por Ghalia Naim
2 agosto, 2017

Ojo con aquellas a las que respondes “sí”.

Recuerdo que a mi maestra de séptimo grado siempre le dolía algo o estaba a punto de morir por un extraño síntoma, no obstante, sigue viva hasta hoy. Según el portal especializado en psicología, la hipocondria es una enfermedad en la que el paciente cree de manera infundada que padece – valga la redundancia-, una enfermedad grave. Por otro lado, de acuerdo al Manual de Desórdenes Mentales publicado por la Asociación de Psiquiatría de Estados Unidos, también es definida como un trastorno que conduce a la persona a preocuparse en exceso de por salud, al creer que está terriblemente enferma o que algo malo podría pasarle.

El Servicio Nacional de Salud de Reino Unido (NHS), formuló una excelente guía de autoayuda para quienes piensan que pueden estar sufriendo esta condición. A continuación, debes responder estas preguntas y si en la mayoría el resultado es “sí”, es momento de que busques ayuda profesional.

¡Comenzamos!

1. ¿Has pensado que tienes una enfermedad grave por tener dolencias durante un tiempo?

Un simple dolor de cabeza puede llevarte a buscar en Internet y luego terminas creyendo que tienes cáncer, o quizá comienzas a buscar otras dolencias y protuberancias en tu cuerpo con el fin de confirmar tus sospechas.


2. ¿Te ha producido angustia esa situación?

Vas al médico y piensas que si te mandó a hacerte exámenes es porque definitivamente tienes algo grave. Luego, imaginas cómo será el proceso de tu supuesta enfermedad y te comienzas a sentir muy ansioso y angustiado.


3. ¿Sientes que esta preocupación ha impactado en tus relaciones sociales?

Según el NHS,  “las preocupaciones por tu salud se convierten en un problema en el momento en que te impiden llevar una vida normal cuando no hay razón para pensar que hay algo seriamente malo”.


4. ¿Te examinas y tratas de buscar diagnóstica constantemente?

Te sometes a demasiados exámenes tratando de confirmar lo que está ocurriendo. Casi sientes que enterarte de que sí tienes algo malo es reconfortante.


5. Cuando el médico te dice su diagnóstico, ¿no le crees?

Piensas que los médicos pueden equivocarse y asistes a varias consultas para obtener más opiniones. Piensas que definitivamente algo viene tras de ti.


6. ¿Necesitas que más personas te digan que estarás bien para validar el diagnóstico del doctor?

No te sientes seguro y, además de la opinión del especialista, necesitas que tus seres cercanos te reconforten asegurando que estarás bien y que nada terrible ocurrirá. Según la NHS, “la confortación funciona al principio y hace que se sienten un poco menos preocupados. La gente pueda desarrollar el hábito de pedir confortación con mucha frecuencia. Eso mantiene los síntomas presentes en sus mentes y usualmente los hace sentir peor”.

Consejo:

Recuerda que las enfermedades graves aparecen de manera agresiva y no son necesarios tantos rodeos para diagnosticarlas. Además, ten en cuenta que varias de ellas aparecen en ciertos rangos de edad. Por ejemplo, si tienes 25 años y se te están olvidando las cosas, probablemente estás padeciendo de estrés y no de Alzheimer, cuyo rango de presencia es a partir de los 45 años. Por otro lado,  nunca te sentirás pleno y sin ninguna dolencia, pues el cuerpo humano es un ser vivo que siente y cambia constantemente. 

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