Por Javiera Spröhnle
3 abril, 2017

Va mucho más allá que un tema de seguridad.

Conforme se van acercando las fechas más calurosas, empezamos a guardar las bufandas y sacar los trajes de baño, para sumergirnos en el mar o la piscina. Pero, ¿qué pasa cuando tenemos bebés? El temor de que sufran un accidente que les pueda costar la vida, está todo el tiempo latente. No les quitamos ni un segundo los ojos de encima, pero desearíamos tener alguna otra garantía de que estarán bien y que podemos relajarnos un poquito.

Por esa razón, enseñarle a nadar a tu bebé cuando apenas tiene unos meses de vida, es una excelente idea, pues así, ante cualquier imprevisto, al menos sabrá como flotar boca arriba y esperar a salvo la ayuda.

Pero, esa, en realidad, no es la única razón por la cual es muy buena idea meter a tu pequeño al agua – quizás es la principal razón, pero no la única -, la verdad es que la natación está llena de beneficios que ninguna otra actividad física agrupa y tu bebé podría ganar mucho con un verano a dentro de la piscina. No por nada está de “moda”.

1. Mejora la coordinación, el equilibrio y el conocimiento del espacio


2. Incrementa el sentimiento de independencia y de autoconfianza del bebé. Aunque todavía no camine, el bebé se puede desplazar en el agua por sí mismo


3. Amplía la capacidad de su sistema respiratorio y la regula su circulación sanguínea


4. Favorece que se produzca un temprano desarrollo de habilidades psicomotrices tales como gatear o caminar


5. Desarrollan “respeto por el agua”, lo cual los hace menos susceptibles a ponerse en riesgo


6. El agua caliente en conjunto con ejercicios de estimulación mejora el apetito de los bebés


7. Por lo mismo que el punto anterior, los ayuda a dormir mejor

¡Así que no esperes más y pon en clases de natación a tu pequeño!

Puede interesarte