Por Alejandro Basulto
24 junio, 2019

En la Universidad de Arkansas, en Estados Unidos, crearon esta herramienta llamada Cytophone, y que todavía se encuentra en fase de pruebas.

El cáncer es una enfermedad que muchos temen y que para muchas personas ha significado la causa de la pérdida de un ser querido. Es una patología horrible, que causa mucho dolor y tristeza. Y que por ello y más razones, muchos científicos y médicos se han puesto a trabajar para dar con una cura para esta terrible enfermedad.

Y en la Universidad de Arkansas, en Estados Unidos, unos científicos lograron construir un prototipo que a través de una láser lograría destruir las células cancerígenas que se pueden encontrar en el torrente sanguíneo. Y dada a sus características, esta herramienta podría ser utilizada para el tratamiento del melanoma y cáncer de piel.

Ekaterina Galanzha | Universidad de Arkansas

“En un paciente, destruimos el 96% de las células cancerígenas (…) Esta tecnología tiene el potencial de inhibir significativamente la progresión de la metástasis”

– dijo Vladimir Zharov, quien lidera la investigación, según consigna la revista Science.

Este procedimiento se realiza desde fuera del cuerpo del paciente, por lo que no es invasivo. Esta herramienta, llamada Cytophone, cuenta con un dispositivo que le permite detectar células con ultrasonido.

Basta que llegue la luz del láser a la piel, para que las células del melanoma se calienten ligeramente por su pigmento oscuro (la melanina). Y este leve calentamiento del melanoma, generaría una onda acústica que es captada por el detector de ultrasonido.

Cell.com

Este láser aún se encuentra en fase de pruebas, pero no deja de dar buenas noticias. Porque al momento en que los investigadores cambiaron el láser a un nivel de energía más poderoso (y todavía seguro para la integridad de la persona), se dieron que las células cancerígenas empezaron a desaparecer, se destruyeron sin causar efectos secundarios.

Según los encargados del estudio, esto último se debe a que las células tumorales absorben mucha más energía de calor que las otras, lo que las hace expandirse y finalmente, colapsar hasta destruirse.

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