Por Constanza Suárez
29 noviembre, 2018

El pequeño Jack reía por casi 17 horas al día. Tras una larga operación los ataques terminaron.

Los padres del pequeño Jack Young, Gemma y Ed, pensaron que su hijo solamente era un niño demasiado feliz cuando lo veían reírse hasta por 17 horas al día. Incluso a veces solo se detenía por 30 minutos. Sus padres pensaban que era como un “disco en repetición”.

Pero cuando las constantes risitas se convirtieron en un exceso, incluso manteniendo a la familia despierta por la noche, los médicos revelaron que en verdad se trataba de un tumor cerebral benigno llamado hamartoma hipotalámico. Esto causaba ataque epilépticos gelastic, apodados ataques de risa.

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Dos años después de que empezaron los episodios, que podían durar desde temprano en la mañana hasta la última hora de la noche, Jack, que ahora tiene cuatro años, fue sometido a una operación de 10 horas para eliminar el tumor y afortunadamente las extrañas convulsiones cesaron.

Los padres estaban agotados, por eso cuando finalizó la operación, se aliviaron y a felicidad llegó a su hogar. Su madre dijo al portal Daily Mail que “Fue un gran alivio saber lo que realmente estaba mal con él, pero al mismo tiempo fue desgarrador pensar que había pasado por todo eso”.

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Los padres de Jack admiten que aún se sienten nerviosos cuando se ríe de forma natural, pero están agradecidos de que pueda llevar una vida normal, como un niño feliz y saludable.

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“Esa operación cambió la vida de Jack y la nuestra, y estamos muy agradecidos”, dijo.

 

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