Por Teresa Donoso
31 agosto, 2015

La grasa abdominal es algo que puede quedarse contigo incluso luego de haber bajado de peso. Si bien pensamos que lo único que necesitamos al hacer dieta es restringir nuestra ingesta calórica, la verdad es que hay mucho más que eso y mucho que consultarle a tu doctor antes de tomar una decisión drástica. Sea que acabes de comenzar un nuevo plan de alimentación o que te sientas bien con tu físico pero te preguntes qué hacer con tu sección media, estos cuatro sencillos consejos podrían ayudarte a seguir en buen camino.

1. Duerme más

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@lianegurberg

Decidir tomar este consejo es difícil, especialmente para quienes disfrutamos del ejercicio matutino: ¿dormir un poco más o simplemente salir a ejercitar? La verdad es que sólo tenemos que aprender a diferenciar entre la pereza y el cansancio real: el cansancio real en general viene acompañado de dolores musculares, mucha incomodidad al abrir los ojos y cero energía para moverse. Un estudio en particular indica que en este estado lo mejor sería descansar más, ya que sólo una noche de mal dormir puede tener un impacto importante en las hormonas que regulan la forma en la que utilizamos y guardamos nuestra grasa corporal.


2. Come comida lo menos procesada posible

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@bonnyrebecca

No sólo por las calorías, sino por los nutrientes y vitaminas que estos alimentos pueden aportarle a nuestra dieta. Por lo demás, al ser más saludables, contener menos elementos procesados y una mayor cantidad de fibra, nos mantienen satisfechos durante mucho más tiempo.


3. Intenta ejercitar aunque sea 30 minutos 3 veces por semana

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@emely93

La verdad es que una de las claves para la reducción de grasa corporal es el ejercicio y es por eso que sería ideal combinarlo con una alimentación balanceada. Sin embargo, los mejores ejercicios son los que combinan intervalos de movimientos en una cierta cantidad de tiempo y los trabajos musculares.


4. Ten cuidado con tus niveles de estrés

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@AnaSaraPadua

La verdad es que la cantidad de estrés que hay en tu vida tiene mucho que ver con el tamaño de tu panza, o al menos eso es lo que se cree según un estudio que comprobó que la capacidad que teníamos para lidiar con el estrés afectaba nuestro cuerpo de forma directa. Al verse enfrentado a situaciones estresante, nuestro cuerpo guarda más masa grasa de forma instintiva para protegerse ante posible situaciones difíciles. Respirar profundo puede ser el mejor mecanismo para controlar esta respuesta involuntaria de nuestro cuerpo.

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