Por Camila Cáceres
4 mayo, 2017

La pesadilla de cualquier padre.

Mike y Amy Howard han pasado por todas las emociones posibles en menos de un año: Primero sintieron la tremenda felicidad de por fin lograr concebir. Luego el tremendo impacto que resultó la noticia de que no esperaban un bebé… ¡sino tres! Ya estaban nerviosos de ser padres por primera vez, y pasaron directamente a un comprensible terror que se alivianó con el tiempo.

Un terror que ni siquiera puede compararse a lo que iban a vivir.

Apenas Hunter, Jackson y Kaden llegaron al mundo, Amy sintió en su corazón que algo andaba muy mal. No tenía idea cómo eran realmente los recién nacidos, pero había algo en la forma de sus cabezas que le apretaba el corazón.

Los doctores confirmaron sus temores poco después: Los niños tenían craneosinostosis.

La craneosinostosis es una alteración en el cierre de las suturas que separan los huesos del cráneo del bebé. Esto provoca en el mejor de los casos problemas de desarrollo cognitivo. En el peor, puede llegar incluso a causar ceguera.

Los pobres padres debieron ver cómo se llevaban a sus hijos, les ponían unos extraños cascos y operaban sus pequeñas cabezas.

Afortunadamente, el tratamiento escogido por los médicos ha ido dando resultados y los trillizos se recuperan de forma prometedora. Es incluso posible que puedan pasar su primer cumpleaños sin casco.

Lo más importante es que sus padres siempre estarán ahí para ellos.

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