Por Josefa Del Real
25 abril, 2014

El lenguaje corporal influye en cómo nos ven los demás, pero también puede cambiar el cómo nos vemos a nosotros mismos. La psicóloga social Amy Cuddy muestra como las “posturas de poder” —mostrar una actitud de seguridad, aún sintiéndose inseguro— pueden alterar los niveles cerebrales de testosterona y cortisol, e incluso mejorar nuestras probabilidades de éxito.

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