Por Daniela Morano
18 abril, 2018

Manifestantes se reunieron alrededor de su estatua e intentaron cortar su cabeza.

El doctor James Marion Sims es conocido como el “padre de la ginecología” y considerado un pionero en la salud de las mujeres, teniendo una estatua en su honor instalada en Nueva York, Pennsylvania y el lugar donde nació, el Carolina del Sur. Sin embargo el día de hoy manifestantes que llevan años intentando retirar la estatua de Brooklyn dicen que es “una bofetada en la cara” que la estatua en vez de ser removida por completo, haya sido re ubicada.

¿El motivo? El doctor realizó crueles y brutales cirugías a mujeres de color que eran obligadas a trabajar como esclavas, todo sin anestesia. Aunque sus aterradores técnicas lo llevaron a inventar el espéculo vaginal, utilizado hasta el día de hoy por ginecólogos para examinar a mujeres y ayudar durante el trabajo de parto, el costo fue demasiado alto para algunas.

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Los manifestantes afirman que la estatua de bronce de 5 metros es un símbolo de odio y amarraron una soga a su cuello mientras transeúntes tomaban fotos de la protesta.

La reubicación de la estatua ha desatado muchas críticas ya que vecinos del lugar insisten en que no corresponde que semejante hombre sea homenajeado en un lugar donde la población es principalmente hispana y afroamericana.

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El grupo que se hace llamar Conservación de East Harlem aseguran que no se detendrán hasta que esta estatua deje de existir. “El doctor Sims no es nuestro héroe, y no necesitamos un recordatorio de sus barbaridades. Llevamos el peso y el dolor de nuestras generaciones todos los días”.

Susan M Reverby, historiador médico y profesora en la Universidad de Wellesely, ha apoyado la causa asegurando que la violencia debe ser condenada. “Estoy de acuerdo con que hay una diferencia entre la historia y la memoria. Nadie niega la historia, lo que él logró, pero como sociedad hemos decidimos que recordamos y que no”.

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Cree, de hecho, que se debería conmemorar a las mujeres que sufrieron en sus manos.

“Su eliminación refuerza la conciencia de las personas respecto a los horrorosos métodos a los que han sido sometidas las mujeres en la salud durante siglos. No deberían ser rostros sin nombre. Deberíamos recordarlas, las mujeres que fueron utilizadas y sufrieron”.

Sims se percató en los inicios de su carrera de que las mujeres que eran esclavas tenían una separación particular entre su útero y vejiga durante el nacimiento de un hijo, principalmente porque las violaban y tenían hijos siendo adolescentes.

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Para examinarlas mejor el hombre experimentaba con ellas sin anestesiarlas y sin su consentimiento para formar parte de sus investigaciones. Entre ellas, estaba la teoría de que las mujeres de color sentían menos dolor que las mujeres caucásicas y admitió en su autobiografía que varias estaban agonizando mientras las “trataba”. Entre los “tratamientos” de Sims este cortaba los genitales de sus pacientes.

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Además se preguntan si acaso habrá algún tipo de contexto a un lado de la estatua si es que se llega a dejar en otro lugar. Por ahora, la comisión de monumentos de Nueva York ha prometido investigar mejor el caso pero que es difícil negar su legado.

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