Por Monserrat Fuentes
16 junio, 2017

¿Son herramientas o artículos de tortura?

Partamos por un hecho importante, todos tenemos trasero y todos somos seres humanos, sin importar nuestro estrato social, siempre seremos propensos a sufrir enfermedades propias de esa íntima parte del cuerpo, incluso si perteneces a la realeza. Eso fue lo que descubrió el rey Luis XIV, uno de los monarcas más importantes de Francia.

Tengamos en cuenta que Luis el grande nació en 1638, una época donde la higiene personal no era, precisamente, un tema bien desarrollado, por decir lo menos.

Rigaud Hyacinthe/pintor real

La limpieza era mal vista, se creía que era saludable mantener una capa de mugre en el cuerpo para protegerse de piojos y bicharracos. También se creía que la higiene era una práctica extremadamente lujosa en la que no valía la pena invertir.

Un día de enero del año 1686, el monarca se quejó de un agudo dolor en sus nalgas. El poco conocimiento de la medicina y el estilo de vida de esa época convirtieron ese dolor en una asquerosa fístula que lo aquejaba.

No podía sentarse, ni montar a caballo, incluso le costaba desplazarse, por lo que decidió tomar una arriesgada decisión: buscar a un cirujano.

Rigaud Hyacinthe/pintor real

El cirujano Charles-François Felix, lo convenció de operarse. Tengamos en cuenta que esa época, las intervenciones quirúrgicas eran incipientes y terminaban, en la mayoría de los casos, en muerte segura.

Los cirujanos por lo general, eran cualquier persona con conocimientos en cuchillos, de hecho, por lo general las realizaban barberos o carniceros. Tenebroso, ¿no?.

Esta es una de las herramientas que ocupó Charles-François.

resolviendolaincognita

El cirujano practicó primero en 75 plebeyos que sufrían del mismo problema, muchos de ellos no lo soportaron y murieron.

Un punto a considerar, es que todos estos procedimientos se realizaban sin anestesia y los utensilios se utilizaban una y otro vez sin ser desinfectados.

Luego de 6 meses de práctica, llegó el momento. Cuatro boticarios intentaron anestesiar el ano del monarca para que Felix extirpara el bulto. La cirugía fue todo un éxito.

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La operación fue tan exitosa, que el rey pudo seguir con sus actividades diplomáticas al día siguiente, pudo volver a montar y ese año se nombró como el L’annee de la Fistule o “Año de Fístula”.

Desde ese momento, la intervención se convirtió en moda entre los nobles,  tanto que algunos incluso fingían que la habían tenido.

No solo fue el primer hombre en usar tacones, también fue el primera persona en recibir una intervención anal exitosa.

Ahora ya sabes un dato curioso con el que puedes sorprender a tus amigos.

 

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