Por Valentinne Rudolphy
26 noviembre, 2015

“Nunca había trabajado tan duro para lucir bien en toda mi carrera. Pero no pasé hambre ni me maté con ejercicios. Fui despacio, y eso tuvo su recompensa”.

No todas las celebridades son genéticamente bendecidas con gran cuerpo. De hecho, nadie lo es. Hay para quienes la delgadez implica mucho trabajo, como hay quienes que simplemente nacieron así. Otras personas que intentan ganar peso como sea, o quienes aman el deporte, o no te puedes resistir a los dulces.

En el caso de Kaley Cuoco, la inolvidable Penny de The Big Bang Theory, tampoco ha sido fácil. Ha requerido años de conocer a su propio cuerpo, para poder lucir como ella desea. En una última entrevista, incluso confiesa haber tenido hasta hace poco un cajón con dulces, algo de lo que muchos somos culpables.

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“Me tomó años descubrir lo que mi cuerpo necesitaba, y que lo que funciona para mis amigas no necesariamente funciona para mí”.

– Kaley Cuoco.

En el mes de su cumpleaños, confesó cuáles son sus técnicas y problemas a la hora de mantenerse en forma. La actriz cumple 30 años, y luce totalmente bien. Gran parte de esto se lo debe al yoga, que fue la respuesta que estaba buscando. Hay quienes corren, o hacen sólo pesas, para ella, el yoga es su mejor aliado.

“Hacer yoga cinco veces por semana transformó mi cuerpo. Me encanta estar tonificada y tener músculos; es sensual y hermoso. Se lo debo 100% al yoga“.

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Definitivamente hace bien. Pero no es todo perfección y dedicación, Cuoco también tiene días de trampa, en los que se da permiso de comer algo especial. Mantener una alimentación balanceada significa darse esos pequeños gustos de vez en cuando.

Tengo que tener un día de trampa. Sé cuando me estoy portando bien toda la semana, que cuando llegue el domingo, estaré en la piscina, tomando un trago y comiendo algo de pizza. Luego despertaré el lunes y estoy lista para comenzar de nuevo. Si no hay luz al final del túnel, estaría de mal humor toda la semana”.

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Cuoco dice que fue de a poco. Sabía que los resultados no se darían de la noche a la mañana, que era mejor trabajar duro lentamente para lograr lo que deseaba. Y eso funcionó. Realmente, si nos matamos por hacer dietas imposibles, luego tendrá consecuencias. Los hábitos se construyen de a poco para que sean duraderos.

Mes a mes, Kaley se propone metas y desea un peso ideal, pero no se obsesiona. Realmente tiene los pies bien puestos en la tierra. Por ejemplo, dice que en caso de emergencia tiene distintas tallas de jeans, por las fluctuaciones que tiene. Ha tenido malos hábitos, pero va mejorando. Un buen ejemplo de que si quieres resultados, debes trabajar por ello pero sin enloquecer.

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