Por Ghalia Naim
11 agosto, 2017

¿Sientes que ya no eres el mismo de antes? Quizá tienes esto…

Las largas jornadas laborales y la exigente competencia están afectado a la sociedad. En buena parte de los países los padres trabajan todo el día mientras sus hijos hacen vida en los colegios o bajo el cuidado de sus niñeras. Lo cierto, es que el tiempo libre cada día es más escaso y era inevitable que el estrés llegara para quedarse.

¿Qué es Síndrome de Burnout?

También llamado “Burnout” o Síndrome del trabajador quemado, es un tipo de agotamiento laboral que en muchos casos puede producir malestar crónico. Se caracteriza por un extremo cansancio físico y mental, falta de motivación en todo tipo de tareas y sobre todo, en notorios cambios en el comportamiento de quienes lo padecen.

El paciente se transforma, la presión lo convierte en alguien agresivo y desganado.

La patología fue descrita en 1969 por el científico H. B. Bradley, quien en un principio lo llamó “Staff Burnout” del ingles “Burn Out” que significa quemarse, y lo identificó en oficiales de policía que vigilaban a delincuentes juveniles.

Según los estudios de psicología laboral, afecta mayormente a las personas que atienden al público como docentes y ejecutivos de venta o que prestan ciertos servicio a terceros como personal sanitario.

Los expertos aseguran que es producto del agresivo sistema en el que estamos viviendo en la actualidad y que está lejos de disminuir. Los casos están aumentando considerablemente degenerando las relaciones humanas.

¿Crees estarlo sufriendo? Estos son los síntomas:

1. Agotamiento emocional, fatiga y poco ánimo.

2. Sensación de depresión.

3. Ataques de pánico o relación de los síntomas con el trabajo.

4. Aparición de síntomas psicopatológicos en personas “normales”, debido a la extrema presión emocional.

5. Ineficiencia en el trabajo, poca concentración en cualquier actividad.

6. Cambio de actitud y desequilibrios en la personalidad antes no visibles.

7. Problemas para dormir.

8. Cambios en el organismo: caída del cabello, salpullido, poca hambre, problemas gástricos, etc.

Si te sientes identificado con estos síntomas, es momento de ir a un médico, ¡reaccionar a tiempo contra las enfermedades siempre es la mejor opción!