Ahora cabe en una sola pierna de sus antiguos pantalones.

Laura Raines alcanzó a pesar 157 kilos. Su dieta por años constó de comida chatarra y asegura que en ese tiempo se avergonzaba de ir a reuniones. «Odiaba caminar por esas puertas pensando que todos me miraban o reían pensando ‘Dios, miren su tamaño'», cuenta. El último deseo de su madre hizo replantearse su vida. 

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La madre de Laura murió de cáncer y una de las últimas cosas que le pidió a su hija es que bajara de peso por el bien de sus hijos.

«Cuando estaba muy enferma ella me habló sobre mi peso y estar alrededor de mis hijos», relató según recoge Mirror. «Fue la última cosa que me pidió hacer».

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«Tardé un poco en realmente hacer algo sobre su deseo, porque en ese tiempo no estaba preparada», agrega.

«Después mi amiga Verity me dijo que la acompañara a Slimming World, así que fue una oportunidad perfecta para empezar».

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«Para ser honesta nunca pensé que funcionaría. Traté dietas antes, pero me daba por vencida cuando no conseguía los resultados que quería«.

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Solo cuando su mamá murió a los 56 años, Laura se dio cuenta que tenía que cambiar su estilo de vida. «Me dijo que tenía que cuidar mi salud, para que así pudiera estar con mi hijos mientras crecieran». 

A un año de haberse inscrito en el programa para bajar de peso, bajó 73 kilos. Casi la mitad de su cuerpo. 

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