Por Valentinne Rudolphy
25 septiembre, 2015

¿Te imaginas dejar todo lo que te gusta por 21 días? Parece imposible, pero no lo es.

Amy Blagan es CEO de un sitio de citas, y es una persona como cualquier otra: no desea quitar los placeres culinarios de su vida, al menos no por completo. Pero dentro de un mundo en que cada vez más personas quitan cosas de su dieta, decidió probar y contar su experiencia. Dejó, acompañada por la motivación y guía de un programa, los lácteos, azúcar, café, carnes rojas, gluten, alcohol y verduras solanáceas por 21 días.

Escribió acerca de esta experiencia, pero es sumamente personal los resultados que esto puede tener. A cada quien pueden hacerle mal ciertos alimentos que al otro no, y principalmente eso es lo que Amy quería descubrir.

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Descubres a tus enemigos alimenticios

Blagan comenta que, por ejemplo, ella adoraba el café. Y fue entonces en esta limpieza que descubrió lo mal que le hacía, especialmente en exceso. No solo afectando el sueño, sino su energía (a pesar de que pensamos lo contrario). Así mismo, al quitar las cosas más pesadas, como aquellas hechas con gluten o las carnes y lácteos, se sintió en general mucho más ligera.

Esto último, a su vez, mejoró su ciclo de sueño de manera natural. Al tener el estómago más liviano, el cuerpo descansa mejor y despertaba con mucho más energía. Y es que no nos damos cuenta de lo que nos sucede, hasta que probamos.

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Fuente.

Reconoces el hambre emocional del hambre real

Mientras estaba en su experiencia, pudo darse cuenta de cómo ciertos alimentos nos llevan a tener más antojos: «El hambre real viene gradualmente, mientras que la emocional pareciera que nos golpea de una vez. Durante la limpieza, mi alimentación emocional desapareció casi por completo, haciendo fácil que pudiera identificar la diferencia«.

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El gluten adormece nuestro cerebro

Al menos en su experiencia personal, Amy notó una gran diferencia al volver a consumir un poco de gluten cuando terminó la limpieza. Según ella, este hizo que su mente se sintiera más pesada y con menos ideas, como una neblina mental, por así decirlo.

Esto no tiene que ser 100% definitivo, además que es obvio que habrán efectos más intensos si has dejado los alimentos por un periodo fijo y largo.

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Alexis Ren.

Comer más «limpio» no es un impedimento

No te priva tanto de socializar como uno cree, es cosa de voluntad y de adaptarse. Y existen muchos tragos sin alcohol, también.

En general, según la experiencia de Blagan, hasta mejoró su salud y sus dolores se fueron. De vez en cuando, no estará mal probar para ver qué alimentos nos están haciendo mal sin darnos cuenta.

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