Por Teresa Donoso
18 julio, 2016

Perdió casi 30 kilos.

Kim Kardashian se convirtió en madre por segunda vez en Diciembre. Su segundo embarazo se lo tomó con bastante calma y no hizo ningún cambio drástico en su alimentación hasta que dio a luz. Durante este tiempo Kim ganó casi 14 kilos y estaba decidida a perderlos y volver a su peso original.

Pre photo shoot fittings

A photo posted by Kim Kardashian West (@kimkardashian) on

Una de las cosas que más la motivó en este proceso fue que ya tenía la fecha establecida para fotografiarse para la portada de GQ, ya que no tenía más remedio que comer bien y ejercitar para llegar lo mejor preparada posible.

The cover of @GQ is here!!! This was seriously a dream come true!!!! @mertalas @macpiggott

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Kim le comentó a WWD lo siguiente:

«Pones una fecha para sacarte las fotografías y sabes que tienes que estar ahí. Me hizo sentirme muy bien conmigo misma saber lo mucho que había progresado. Tenía que perder casi 30 kilos para llegar a mi peso original, acababa de tener a mi segundo bebé y pensé ‘Quiero sentirme sexy otra vez, quiero sentirme bien’, eso fue lo que me motivó».

Además de ejercitar de forma regular (algo que ya hacía previamente) Kim se mantuvo estricta con su alimentación y realizó la dieta Atkins, algo que se notó en sus snapchats:

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Además, Kim fue monitoreada de cerca por su nutricionista, ya que no quería perder el peso con demasiada rapidez porque se arriesgaba a dejar de producir leche para su bebé. Estas fueron algunas de las cosas que hizo:

1. Intentó que la pérdida de peso no fuese tan rápida

Todo el mundo quiere perder el peso enseguida y hacerlo lo más rápido posible, en este caso la nutricionista de Kim se aseguró de que fuese más lento para proteger su producción de leche. Lento pero seguro siempre es mejor.


2. Comió dulces, pero en moderación y de forma controlada

Kim ama comer cosas dulces, pero en esta ocasión sólo consumió los dulces permitidos dentro de la dieta Atkins, como barras de cereal especiales y copitas de chocolate y mantequilla de maní.


3. Se preocupó de comer alimentos saludables en vez de centrarse sólo en las calorías

Kim comía 5 veces al día: desayuno, almuerzo, cena y dos snacks. La idea era comer mucha proteína y grasas saludables acompañadas de carbohidratos complejos altos en fibras. Por ejemplo: un omelette de dos huevos, queso y espinaca por la mañana, yogurt griego con frutas a media mañana, ensalada con alguna proteína baja en grasas para el almuerzo, hummus y vegetales para el snack de la tarde y ensalada con brócoli y pollo para la cena. (Ojo: esta dieta NO es para cualquiera. Si necesitas más carbohidratos para funcionar o si haces mucho deporte, consulta con un especialista primero)


4. Se aseguró de nunca dejar de estar motivada

Su gran motivación era volver a sentirse cómoda con su cuerpo y volver a cómo se veía antes de ser madre. Jamás se saltó un entrenamiento y nunca dejó de lado su alimentación saludable.

Al final no existen recetas milagrosas a la hora de perder peso: todo es dedicación, ejercicio y una nutrición adecuada.

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