Por Teresa Donoso
9 Enero, 2017

¡Nunca más! Lo prometo.

A muchos nos pasa, incluso si no queremos admitirlo: estamos acostados cómodamente en nuestra cama viendo televisión o leyendo nuestro libro favorito y de pronto recordamos que no nos hemos cepillado los dientes. En general, la pereza es tanta que solemos apagar la televisión o dejar el libro de un lado y convencernos, con grandes argumentos, que una noche sin cepillarse los dientes nunca le hizo mal a nadie. Pero ¿será tan así? ¿Qué pasa si una noche se transforma en dos o más noches a la semana?

Macarena Salinas / UPSOCL

Después de que leas lo que sucede al interior de tu boca no volverás a hacerlo, créeme. Lo bueno es que tus dientes te lo agradecerán.

1. Las bacterias comienzan a afectar el esmalte de tus dientes

Macarena Salinas / UPSOCL

Según el Instituto Nacional de Investigación Dental y Craneofacial estadounidense, nuestra boca está llena de bacterias. Como cualquier otro organismo vivo, las bacterias que se encuentran en nuestra boca comienzan a producir desechos después de que comes algo. Estos desechos suelen ser muy ácidos para el pH de nuestra boca, lo que contribuye a dañar el esmalte y general el ambiente propicios para que aparezcan las caries. Es por eso que no sólo es importante cepillarte los dientes con frecuencia, también es importante hacerlo después de cada comida.


2. La placa se calcifica y ataca

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Según este mismo organismo, cuando pasamos muchas horas sin cepillarnos los dientes comienza a aparecer la placa dental, una capa pegajosa formada por bacterias que se nutre de los alimentos que consumimos y que representa un ataque de ácido para nuestros dientes. Al cepillar nuestros dientes restablecemos el equilibrio de nuestra boca, eliminando el ácido.


3. Las encías se ven directamente afectadas

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Según el sitio web Encía Sana, a lo largo de los años y después de mantener esta placa bacteriana durante mucho tiempo, nuestras encías comienzan a sufrir de gingivitis, una inflamación de las encías que se genera por bacterias e infecciones que se dan en ellas y que, en casos más avanzados, pueden llegar a periodontitis. La forma más fácil de reconocer la gingivitis es cuando notas que está enrojecida, que su superficie no se ve igual que siempre o que sangra más de lo normal. El dolor es poco frecuente en las etapas inicial, por lo que no deberías esperar hasta llegar a esa etapa para ir al dentista.

Si bien esto no se da de la noche a la mañana, hacer del olvido algo normal lo convierte en hábito y te pone en riesgo de convertirte en esas personas que siempre olvidan cepillarse los dientes por la noche.

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Por supuesto que esto aplica a aquellos que tenemos vida diurna y no nocturna. Cuando decimos “cepillarte los dientes de noche” realmente queremos decir “cepillarte los dientes antes de irte a dormir” cualquiera sea la hora. En adición a eso deberías lavártelos al menos dos veces más: una cuando te levantes y otras a la mitad de tu día, independiente de la hora que sea.

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¿Te lavas los dientes todas las noches? ¡Sé honesto con nosotros y cuéntanos!

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