Por Camila Cáceres
18 abril, 2017

“Recibo muchos comentarios sobre ellas, pero lo único que realmente me afecta es mi infertilidad”.

Krista Schwab siempre quiso ser madre. Era de esas niñas que pretendían que todos sus juguetes eran sus hijos y los cargaba con tierno cuidado y afecto. Sin embargo, Krista no era como el resto de las niñas, y no sospechaba que su desarrollo biológico significaría una vida visitando médicos y perdiendo lentamente las esperanzas.

Sólo tenía 12 años cuando confirmaron que tenía “útero didelfo”, una malformación uterina caracterizada por un útero dividido en dos, cada una con una trompa de Falopio. Krista tenía el caso más extremo, con dos vaginas.

Ella y su esposo, Courtney, trataron por varios medios de concebir, pero tuvieron dos embarazos interrumpidos antes de que a los 30 años se resignaran al diagnostico médico.

Caters

Sin embargo, en diciembre comenzó a ganar peso extrañamente. En enero un impulso de esperanza pura la llevó a comprar un test de embarazo, “el que mi esposo llamó ‘un total desperdicio de dinero’.

Normalmente rezaba mientras esperaba por los resultados, pero esta vez no tenía reales esperanzas y ni me molesté. Entonces lo vi— era positivo. Me caí al suelo llorando”.

Su esposo también estaba muy sorprendido, pero el más impresionado era el médico. Un pequeño huevo fertilizado se encontraba en su útero izquierdo— pero era el útero derecho el que tenía el ovario funcional.

“Es increíble, porque los doctores aún no lo entienden. El hecho es que estoy embarazada en el lado izquierdo, pero es imposible que el óvulo estuviera allí”.

Krista Schwab

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La mujer no sólo ha debido enfrentar la infertilidad, sino que la gente tiene muchos prejuicios en los que sobresexualizan su condición, cuando la irónica realidad es que dificulta su vida íntima.

“El sexo es una situación delicada y me puede doler— afecta mi vida sexual y mi autoestima. Aunque mi esposo y yo podemos bromear sobre ello, lo hacemos todo el tiempo. Recibo muchos comentarios sobre mis vaginas, pero lo único que realmente me afecta es mi infertilidad”.

Krista Schwab

 Quiere compartir su esperanza con el resto de mujeres con útero didelfo: “Que nadie les diga que los milagros no ocurren, porque son reales”.

Caters

¡Ese bebé va a ser realmente consentido!

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