Por Valentinne Rudolphy
2 octubre, 2015

Deberíamos todos probar hacer una «limpieza» de vez en cuando.

Lauren Levinson es una editora de belleza, y a pesar de que dice que durante su vida su estilo de alimentación ha sido bastante saludable, luego de varios viajes entre placer y negocios, decidió tomar la complicada decisión de darle una limpieza a su cuerpo. Al menos temporal.

Hace poco hablamos sobre una historia similar, y es que más allá de la moda que esto puede implicar, sirve bastante para ponerse en contacto con lo que necesita nuestro cuerpo realmente. A diario consumimos muchas cosas y tenemos hábitos que no cuestionamos, pero que si ponemos en perspectiva y «consultamos» a nuestro organismo, puede que no los queramos más en nuestra vida.

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Lauren Levinson.

Ella tenía 3 hábitos en específico que le preocupaban, y de los que abusó durante su tiempo de viajes: el café, azúcar (pasteles) y el alcohol de manera social. Estas fueron solo algunas de las cosas que sacó de su vista durante 2 semanas, para probar qué debía cambiar de su dieta. Finalmente, son decisiones personales, pero de vez en cuando es bueno ponernos a prueba. Esto es lo que ella sacó al limpio de la experiencia:

1. Es importante tener lo necesario

En este caso, licuadora. Electrodomésticos que puedan ayudarnos a no tener «peros» a la hora de preparar los alimentos que vamos a consumir. Una dieta de desintoxicación implica comidas no procesadas, crudas y muchos, muchos batidos. Así que es una de las primeras cosas que puede estar faltando en tu despensa.

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Meredith Baird.

2. Comenzar a ser más proactiva en cuanto a la comida

Traducido en: cocinar (preparar) los alimentos y llevar tu almuerzo al trabajo, a la universidad, o a todas partes. No arriesgarse a que caigamos en la tentación porque un día fallamos.


3. Pruebas nuevos alimentos

Tanto especias como frutas o vegetales que antes no habías probado. Ya que te restringes por un lado, puedes abrirte a nuevas opciones por otro.

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the skinny confidential.

4. Descubrir un nuevo mundo de sabores

Al dejar todo lo procesado y tratado químicamente, y estar «obligado» a disfrutar lo que tienes, tu paladar se abre y te da una nueva perspectiva de los sabores reales que tienen los alimentos, y que sí te pueden gustar. También hay que tomar en cuenta la reducción o eliminación del azúcar, así como de la sal. Aprecias la comida tal cual es.


5. Desarrollas tu fuerza de voluntad

Es difícil, en especial en situaciones sociales donde uno se siente forzado a compartir a través de la comida, como si no hacerlo fuera algo terrible. Pero enfrentarse a eso y a tus propios antojos es un gran desafío, solo para valientes.

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@fitnessgirl_littlemix.

6. Aprender a escuchar tu estómago

Identificar realmente qué nos hace bien, y que reacciona mal en nuestro organismo. Además de saber cuándo es que realmente tienes hambre, y cuando es solo antojo.


7. Sentirte mejor

No solo dormirás mejor y más ligero; tendrás más energía y tu piel también verá resultados positivos. Es increíble de lo que nos perdemos por… algunos cuantos deliciosos bocadillos.

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