Por Monserrat Fuentes
30 noviembre, 2017

«Tenía miedo de estar cerca de ella», dijo su hija de once años.

No hay nada más desgarrador para una madre que no ser capaz de cuidar a sus propios hijos, eso es lo que le sucede a Georgie Weatherley, una joven mujer de 30 años que padece una extraña enfermedad que le provoca violentas convulsiones y después la paraliza completamente.

Sufre de lo que se conoce como síndrome de stiff man o síndrome de la persona rígida, condición que provoca espasmos musculares muy dolorosos y rigidez en el tronco y las extremidades.

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Su enfermedad tiene a sus dos hijos totalmente asustados con los espasmos involuntarios y, además, ella teme quedar completamente paralizada y no poder atender ni ayudar a sus pequeños.

Para poder desplazarse tiene que usar una silla de ruedas y siempre tiene que estar acompañada por un tanque de oxígeno, pues cuando su cuerpo queda inmóvil se le dificulta la respiración.

 

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Su hija Charlotte tiene once años y reconoce que la enfermedad de su madre le da miedo: «cuando comenzó, mi ansiedad empeoró mucho. Tenía miedo de estar cerca de ella«, reconoció en una entrevista con Mirror. «Tenía miedo de que si hacía algo mal le podría provocar un temblor, lo que podría hacer que llegara la ambulancia y luego pensaría que fue todo por mi culpa«.

A Georgie le diagnosticaron la enfermedad el año pasado, su único síntoma fue un persistente dolor en la espalda.

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La enfermedad le cambio la vida por completo, «he perdido todo en esta condición. No tengo vida. Solía ​​ser sociable y una mamá ocupada y feliz…», pero ahora vive con el constante temor de no ser capaz de abrazar a sus hijos nunca más.

¡Mucha fuerza, Georgie!

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