Por Francisco Armanet
1 septiembre, 2017

“Mamá, no puedo despertarme”… Los doctores ahora ofrecen disculpas por lo que hicieron.

Kayleigh Fisk, una joven madre de 30 años, vio cómo su pequeño hijo de 14 meses se golpeó el rostro mientras jugaba al interior de la casa en que ambos vivían junto a su padre. Fue un golpe fuerte que le terminó por cortar profundamente la ceja. El pequeño llamado Clayton Fisk, pasó a llevar la esquina de una mesa y, al ver que la sangre comenzaba a correrle por la frente, entró en un llanto desesperado. Sin embargo, el procedimiento a seguir era simple; limpiar la herida, presionar para permitir la coagulación y luego asistir a un centro hospitalario donde pudieran realizarle una sutura. Claramente no era nada del otro mundo y la madre del niño, confiada en que tardarían tan solo un rato en el hospital de Ipswich en Inglaterra, acudió a éste rápidamente.

Clayton continuaba llorando, pero cada vez estaba más tranquilo.

Al llegar, ambos fueron recibidos apropiadamente y guiados hasta la sala donde le realizarían la sutura. Los doctores examinaron al niño y comenzaron a trabajar.

Lo que ocurrió fue que implementaron una técnica diferente a la convencional para cerrar el corte en la ceja: usaron un pegamento tisular que se emplea para unir la piel separada, en reemplazo de las grapas o la sutura. Sin embargo, en un momento dado, los dedos de la enfermera que estaba tratando a Clayton se pegaron a su rostro. Ella se mostró evidentemente nerviosa e intentó lavar el adhesivo con solución salina, pero, a pesar de que logró retirar su mano de la cara, parte del pegamento se secó en los párpados del pequeño quien estaba muy confundido y asustado por lo que le había ocurrido.

Kayleigh Fisk

“Cuando volvimos a casa, empezó a gritar y a llorar de dolor, así que volvimos al hospital”, relata su madre. “Es ridículo, le cerraron sus ojos con pegamento y le permitieron volver a casa”, criticó la joven madre al personal de Ipswich antes de tomar cartas seriamente en el asunto y contactar al Servicio de Asesoramiento y Enlace de Pacientes del Hospital. El grupo médico del centro hospitalario pidió disculpas a Kayleigh y aseguraron que el caso está siendo cuidadosamente examinado.

“El pegamento para tratar a Clayton no se volverá a usar cerca de los ojos “, han informado en una carta a la familia.

Sin embargo, de momento el pequeño continua en tratamiento para disolver por completo el adhesivo de sus ojos.

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