Por Teresa Donoso
27 agosto, 2015

Después de todo ser ‘lenta’ es meramente un estado de la mente.

Cuando comenzamos un nuevo plan de ejercicios siempre nos enfrentamos a nuestros miedos más profundos. Ser las nuevas, las principiantes, las que no saben cómo ocupar ciertas máquinas, las que aún no puede ejercitar tanto como el resto. Muchas veces estas creencias pueden tener un impacto negativo en la forma en la que percibimos nuestro proreso, pero no tiene que ser así. De hecho, debemos recordar que no importa lo muy rápido o muy lento que progresemos: nuestro viaje es único y es una alegría en sí misma.

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@healthyworkout

¿Qué importa ser lenta? ¿qué importa que te cueste más? No sacamos nada con dejarnos llevar por estos pensamientos negativos que intentan convencernos de que nuestros esfuerzos no valen la pena. La falta de confianza es algo con lo que lidiamos día día, sin embargo, si dejamos de compararnos con los demás y nos fijamos sólo en nuestro viaje tanto interno como externo lo veremos todo de forma diferente.

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@Elma_Noel_Mota

Si una y otra vez te repites y te defines estas características como algo negativo te cierras a ti misma la posibilidad de imaginar que algún día serás mejor que hoy y te cierras a la posibilidad del progreso y del cambio. Si bien podemos aceptar que no somos los mejores, también tenemos que comprender que aunque no necesitamos serlo para sentirnos bien con lo que hacemos, llegará un día en el que seremos mejores que nosotros mismos: esa es la clave, compararte siempre contigo misma en diferentes etapas y nunca con alguien más.

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@Bellifit

Así que la próxima vez que dudes sobre ir al gimnasio, salir a caminar o salir a trotar debido a tu condición física, debido a que no eres tan fuerte, ni tan veloz, ni tan atlética como los demás pregúntate lo siguiente: ¿importa? La verdad es que no, de hecho, deberías celebrar y felicitarte por decidir ejercitarte de cualquier manera.

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