Por Francesca Cassinelli
2 febrero, 2017

Tú ponle punto final ahora mismo.

¿Conoces a alguien que se muerda las uñas? Quizás tú mismo lo haces. Es una costumbre relativamente común y algunos la adoptaron cuando eran pequeños, otros comenzaron a morder sus uñas luego de algún acontecimiento estresante y nunca más pudieron detenerse. Pues es un hábito que además de dañar la apariencia de tus uñas podría causarte problemas un poco más complejos.

Un simple hábito como morder un poquito tus uñas puede avanzar y transformarse en la respuesta que tengas cada vez que algo te provoque ansiedad.

Además, muchas personas pasan de morder sus uñas a morder los alrededores de sus dedos (los llamados “cueritos”).

Twitter / Saminnashville

Y esto último puede ser muy malo para tu salud, especialmente porque tus manos están llenas de virus y bacterias que pueden pasar a las heridas que te haces, sino que también a tu boca.

Si te enfermas mucho del estómago quizás sea hora de revisar tus hábitos y qué tan limpios están los alimentos que ingieres.

Hay quienes muerden tanto sus uñas que llegan a sangrar, e incluso podrían causarse daño nervioso si siguen y siguen y siguen y siguen y siguen.

A la necesidad compulsiva de morder los alrededores de las uñas se le llama dermatofagia y lo ideal es que las personas acudan a un psicólogo o especialista para que les ayude a sobreponerse a la ansiedad que sienten.

¡No dañes tus uñas! Ni tus dedos… ni tus nervios, ni te enfermes del estómago.

¡Intenta dejar ese hábito!

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