Por Vicente Quijada
23 febrero, 2018

Pero te advertimos: no lo intentes en casa, puede ser muy peligroso.

Internet da para todo. Hace unas semanas nos horrorizábamos con el ridículo desafío de comer detergente sin sufrir las fatales consecuencias (!), que incluso fue censurado de todas las plataformas, y luego con el de poner un brazo en metal caliente. Uno más irracional que el anterior. 

En fin, esto parecería una más de esas “brillantes” ideas, pero la verdad es que es muy distinto. Hacer tu propia transfusión fecal, tiene respaldo médico y se aplica como tratamiento para algunas enfermedades.

University of Minnesota

Y por más que pueda sonar como la peor, y más desagradable idea, hay gente que efectivamente ha hecho esto, y no por ocio. Catherine Duff es una mujer que ha sufrido, constantemente y por 6 años, de infección por la bacteria Clostridium difficile. Un mal que genera dolores abdominales, nauseas, vómitos y diarrea; y que debido a la frecuencia con que lo sufre, médicos incluso le han sugerido extirparse el colon y usar una bolsa, pegada al estómago, para dejar sus heces.

Una vida que obviamente nadie quiere vivir.

Catherine Duff

Por suerte para la desesperada mujer, encontró una solución en internet: una transfusión fecal, la cual, por las complicaciones que podría traerle, los médicos se negaron a realizarle. Pero como ya sabemos, todo está en las redes, incluso la manera en qué podemos realizar nuestra propia transfusión, en la comodidad de nuestro hogar.

Si el estomago de Catherine tenía más bacterias, la infección se detendría.

The Wellcome Trust Sanger Institute

Con el fin de reducir el riesgo que implica realizar una operación de este tipo sin un ambiente médico adecuado, Duff consultó a su gastroenterólogo, quien analizó las fecas de su esposo, con el fin de ver si estaban limpias y aptas para el procedimiento. 

Y luego de 6 horas de realizada la transfusión, a su manera, la mujer empezó a sentirse mejor.

Openbiome

Pero no te dejes engañar por esta ocasional historia de éxito de la operación, ya que fuera de un ambiente seguro, y si no hay alguna enfermedad que curar, puede ser altamente riesgoso. Desde el VIH a la obesidad pueden ser transmitidos a través de este método, e incluso el Parkinson o la esclerosis múltiple. 

Conocido es el caso, hace unos años, de una mujer que recibió una transfusión de su hija con sobrepeso, para luego terminar sufriendo con un aumento de peso.

Massachusetts General Hospital

Como verán, para jugar con las heces hay que tener mucho cuidado (!).

Puede interesarte