Por Teresa Donoso
12 abril, 2017

Fue allí que supo que tenía que hacer algo. Hoy, con ocho tallas menos, luce irreconocible.

Lucy Humphreys, una mujer británica de 40 años, supo que tenía que cambiar su estilo de vida completamente después de que, al fracturarse un tobillo, no pudiese usar muletas. La joven mujer se vio obligada a usar un andador, de los mismos que usan las personas mayores, porque sus brazos no lograban soportar sus casi 130 kilos.

Según lo que ella misma le indicó al portal británico Metro, esta experiencia la motivó a perder peso:

“Intenté usar las muletas para moverme un poco pero, con casi 130 kilos era imposible soportar mi peso, por lo que me dieron un andador. Además, si soy honesta, sabía que si hubiese pesado menos nunca hubiese terminado con el tobillo fracturado sólo por una caída”.

Lucy comentó que había comenzado a ganar peso después de tener hijos, y aseguró que el problema se había mantenido debido a su mala alimentación:

“Comía tostadas con mucha mantequilla para el desayuno, después me la pasaba comiendo patatas fritas, pan y galletas. No almorzaba”.

Después de pasar todas esas horas sin comer era obvio que Lucy tenía mucha hambre, y para la cena comía una ensalada de pasta o cualquier cosa que tuviese muchos carbohidratos:

“Para la cena comía cualquier cosa que fuera alta en carbohidratos. Pensaba que estaba siendo buena al comer una ensalada de pasta, pero le ponía mucha mayonesa y diferentes salsas”.

Después de cambiar sus hábitos Lucy perdió ocho tallas y así es como se ve ahora:

Lucy Humphreys

La mujer finalmente se recuperó de su fractura, perdió peso y tuvo que enfrentarse a su último gran desafío: vencer la tentación que le provocaba el chocolate e intentar comerlo en porciones moderadas:

“Soy adicta al chocolate, así que en general comía mucho y también me gustaba tomar algunas copas de vino”.

Aunque el cambio ha sido difícil, Lucy asegura que ha valido la pena, porque ahora se siente mejor:

“Me siento más segura y puedo hacer más cosas”.

En lo personal creo que ese nuevo sentimiento de confianza es una de las cosas más importantes de su transformación, que va incluso más allá de su nueva talla de ropa.

¿Qué piensas tú?