Ese día fue el comienzo de su pesadilla.

Cuando aparecen síntomas extraños luego de alguna situación en particular, siempre es preferible acudir al médico para un diagnóstico, ya que a veces puede tratarse de alguna enfermedad grave y no lo sabemos. Tal como le sucedió a esta joven de 15 años, que luego de ir donde un especialista para que le apretara sus frenillos, comenzó a sentirse muy mal de salud.

Leah Kitchen es una chica de Hull, Inglaterra que hace algún tiempo fue a su cita rutinaria con el dentista para apretar sus frenillos. Sin embargo, jamás imaginó que ese día sería el comienzo de una pesadilla que terminó por afectar su vida en todos los aspectos, según consigna Metro.

Resulta que luego de una semana de haber acudido donde el profesional, Leah cayó enferma. Tenía fiebre, dolores de cabeza, de articulaciones y musculares, y además vomitaba incontrolablemente. Tras esos horribles síntomas, su madre, Andrea, la llevó de inmediato al doctor, pero sólo le diagnosticaron gripe, le dieron medicamentos y la enviaron a casa.

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Pero tan pronto estuvo en su cama, comenzó a vomitar de nuevo… No había duda de que algo andaba mal.

Luego, Leah comenzó a actuar como si estuviera muy desorientada y además comenzó a perder la memoria, según contó su madre, quien ya estaba extremadamente preocupada como para no intentar encontrar una respuesta a lo que estaba pasando con su hija. Así que la volvió a llevar al médico y le hicieron un examen de sangre con CRP, una proteína que se produce en el hígado, circula en la sangre e informa cuando el cuerpo lucha contra una infección o una inflamación. “Sus niveles debían ser cero y eran de 260” recordó su madre.

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Inicialmente pensaron que se trataba de meningitis, pero una punción lumbar y una resonancia magnética descartaron ese problema. Sin embargo, en el último examen, en el que debía estar 20 minutos, permaneció casi 3 horas. Algo no estaba bien y los doctores intentaban encontrar un diagnóstico.

Finalmente, descubrieron que tenía una infección desde la columna vertebral hasta el cerebro, que había causado dos pequeños accidentes cerebrovasculares. Además hallaron bacterias alojadas en su corazón, que probablemente habían llegado ahí por el metal de los frenillos de la niña. Fue diagnosticada con endocarditis, una extraña infección que puede llegar a ser mortal si no se trata a tiempo.

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Por eso, la adolescente tuvo que ser operada del corazón al día siguiente y pasó las siguientes ocho semanas recuperándose en el hospital.

Tras esta terrible pesadilla, Leah ya está bien de salud, y junto a su madre, están tratando de crear conciencia sobre esta enfermedad, que según informan, puede ocurrir -entre otras cosas- por tatuajes o piercings.

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