Por Andrés Cortés
8 Junio, 2017

1. Tenemos que ir a un restaurante.

Los casos de jóvenes chicas que venden su virginidad en internet son cada vez más habituales. Y es que muchos hombres consideran a este símbolo de pureza algo preciado, por lo cual pagarían una cantidad de dinero bastante considerable y tentadora a los ojos de estas muchachas. Sin embargo, un caso ha llamado la atención por las “condiciones” que pone para completar la venta.

Esta chica, que no ha querido dar su nombre, tiene 19 años y vive en Sydney y ha decidido vender su virginidad a la suma de $250,000 dólares, pero con una serie de condiciones.

Locanto

Aunque la adolescente asegura estar “dispuesta para todo” como consigna en la página donde ofreció su cualidad, estipula las siguientes condiciones para acceder a su inmaculado cuerpo:

Locanto

 

  • Tenemos que ir a un restaurante, para que podamos salir a cenar y conocernos.

  • El hecho ocurrirá en un hotel que tú puedes escoger.

  • Si yo no quiero hacer esto, puedo rescindir el trato.

  • Tienes que usar condón.

  • Tú tienes que pagar un prepago, del cual podemos hablar.

  • Sin juguetes sexuales ni violencia.

  • No está permitido hacer una película o clip sobre esto o grabar el acto.

Ignorando el inusual hecho de que la chica desea vender su virginidad, lo que pide no tiene mucho de alocado. Una cena para que se conozcan, el ofertante puede escoger el hotel, sin violencia ni grabaciones. Solo faltó un paseo por el parque y sonaría como una cita cualquiera.

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Quizá para muchas personas tener una estructura con la que ocurrirán los hechos y la misma transacción en sí, puede sonar bastante fría y utilitarista. Sin embargo, hay que considerar el concepto tan romántico que existe en occidente sobre la virginidad.

El tema da para pensar. Si bien en Australia la prostitución es legal, hay cierto vacío legal en cuanto a los servicios que se pueden ofrecer por internet. Pero aquellos vacíos o leyes inexistentes deberían autoregularse por nuestro propio criterio de bien y mal.

Si bien muchas personas podrían criticar a esta chica por vender fríamente una cualidad de su cuerpo que, en teoría, debería perderse en una fase de enamoramiento, también hay que considerar que los interesados son bastantes y, en caso de sentenciar moralmente a la chica, también debería aplicar a los hombres que ofertan.

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