El hecho de que la victimaria sea una mujer no le resta absolutamente NADA de gravedad a un horrible caso de abuso sexual.

Heidi McKinney tiene 27 años y a principios de esta semana, viajaba desde Las Vegas a Portland, en Estados Unidos. La mujer que iba a su lado no notó nada extraño en ella… en un principio. Luego, comenzó a hablar de forma extraña y trató de establecer una conversación con ella, pero de manera muy agresiva. Por supuesto, se molestó en seguida y le dijo que simplemente no quería seguir charlando.

Pero la reacción de Heidi fue completamente inesperada… y terrible: la acosó sexualmente.

Facebook Heidi McKinney

La chica estaba borracha y lo primero que hizo fue poner sus manos sobre el pecho de su compañera de puesto. Luego bajo sus brazos y comenzó a tocar sus genitales. Besó sus orejas e intentó subirse encima de ella.

La víctima, desesperada, llamó a gritos a los asistentes de vuelo y exigió un cambio de puesto.

Claramente, esa solución no estaba ni cerca de ser lo suficiente, porque acababa de ser víctima de un grave y repugnante delito. Por eso, apenas llegaron a Portland, Heidi McKinney fue arrestada.

Multnomah County Jail

El proceso duró solamente un par de días, y se decidió que McKinney deberá cumplir con ocho meses de arresto domiciliario.

Un castigo que para muchos -y me incluyo- no suena justo. Porque el hecho de que haya sido por parte de una mujer no le resta absolutamente nada de gravedad a un horrible caso de abuso sexual. En cualquier caso, ¡esto tiene que parar!

¿Piensas tú lo mismo?