Por María Fernanda Morales
24 noviembre, 2017

Admitámoslo, tenemos un talento.

No es que seamos malas personas, pero muchas veces tenemos que recurrir a las útiles mentiras blancas por muchas cosas: para excusarnos para eventos a los que no queremos ir, por pereza, por no herir sentimientos o incluso, para convencernos a nosotras mismas de cosas que sabemos que no haremos. Los ejemplos son claros:

1. La más clásica de las mentiras


2. Es que no eres buena para las matemáticas


3. A veces ni siquiera te esfuerzas en inventar una excusa


4. Pero cuando sí lo haces, vaya que son buenas


5. Todas lo hemos hecho… y luego desaparecemos para siempre


6. La mentira más extrema


7. Cuando te piden tu número y decides dar uno falso. Luego te dicen «deja marcarte para ver si está bien»… e inmediatamente ésta eres tú:


8. «Mañana comenzaré a ir al gimnasio»


9. Saber mentir para salvarse es un talento


10. Lo peor es que eres experta en mentirte a ti misma también


11. Y a veces puedes llegar a ser muy cruel


12. Pero básicamente, la más grande de todas es cuando dices que no tienes mucha hambre por educación… porque en realidad siempre tienes hambre.

¿Cuáles has usado tú? ¿Y cuáles otras recuerdas? ¡Por favor, cuéntanos!

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