De pronto los consejos de tu mamá empiezan a tener sentido… y por eso se los das a todo el mundo.

Tus peleas con tu madre durante todos tus años de niñez y juventud te hicieron pensar en una sola cosa: ¡prefiero morir antes que convertirme en una madre amargada! Pues malas noticias, amiga, la transformación está ocurriendo y a medida que pasan los años, esa preocupación de mamá crece cada vez más dentro de ti. Es inevitable, solo tienes que fijarte en las señales: 

1. La música alta te molesta y te quejas… no importa dónde estés


2. Esta eres tú cuando escuchas una nueva canción de reguetón

Sí, las letras obscenas ahora te aterran.


3. Te despiertas temprano… aunque sea fin de semana


4. Te preocupas cuando tus amigos no están comiendo lo suficiente


5. Y cuando no salen abrigados, llamas su atención hasta que vayan por un sweater


6. Esta eres tú cuando alguien necesita un medicamento

¿Para el dolor de espalda? ¿De cabeza? ¿O de estómago? Tú solo pide. 


7. Necesitas la ayuda de tus amigos un par de años menores para saber cómo hablar “juvenilmente”


8. Confundes los nombres de tus amigos y compañeros de trabajo todo el tiempo

Sí, tal como cuando tu abuela te llama por el nombre de todos tus primos antes de recordar el tuyo.


9. No entiendes la gracia de los memes de los que todos tus amigos se ríen


10. Y básicamente eres la última en enterarte del nuevo viral que enloquece a internet

¿La caída de Edgar? ¿Qué es eso?


11. Netflix y dormir temprano siempre van antes que cualquier fiesta


12.Pero si sales a bailar, lo que pasa es algo así


13. Y ahora esta eres tú escogiendo pantalones

¡Comodidad ante todo!


14. Repites a tus amigos un montón de consejos… ¡que son exactamente los que tu mamá solía darte!


15. Porque aunque no te atrevas a decírselos, ya no estás tan de acuerdo con sus locuras como antes

Así que amiga, tal vez es hora de aceptar que… ¡ya es demasiado tarde y la transformación está completa!

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