Por Jaime Gago
23 noviembre, 2015

Un verdadero ejemplo a seguir.

Es frecuente que en su ansia por la construcción el ser humano arrase con todo lo que se le pone por delante. Es incalculable el número de árboles que han sido talados para poder edificar. Sin embargo hay pequeñas muestras de ingenio y sentido común que demuestran que no todo vale. Estos arquitectos se encontraron un «obstáculo» en forma de árbol a la hora de afrontar su proyecto, pero en lugar de modificar el entorno para seguir adelante, decidieron adaptar su proyecto a la naturaleza. El resultado es este:

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Patrick Wong

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