El color del oro no es lo que crees…

La relatividad es una de las teorías más exitosas que postuló Albert Einstein, sacudiendo al mundo y alterando la manera en que pensamos el espacio y el tiempo.

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Galaxy fm

Uno de los efectos más importantes que surgen de esta teoría, es que si diferentes observadores viajan a diferentes velocidades, pueden tomar mediciones distintas sobre los mismos eventos. Sin embargo, todas esas mediciones son técnicamente correctas: todo es relativo.

Por ejemplo, 100 años de vida en la tierra pueden ser sólo un par de horas para alguien que viaja a la velocidad de la luz sobre un cohete. Por otra parte, si una persona mide el largo de un coche estando detenido, esta medida será otra si lo mide estando en movimiento. Estos dos efectos se conocen como la dilatación del tiempo y la contracción de la longitud.

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Pero no necesitamos ir a la velocidad de la luz para percibir la relatividad del tiempo, es algo que experimentamos todos los días. Al cumplirse los 100 años desde que Einstein publicó su teoría de la relatividad, te invitamos a conocer 4 formas en las que podemos percibirla en el día a día:

(¡Abre tus sentidos que no es tan simple como lo que parece!)

1. Un satélite envejece más pronto que tú

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Валерия Гумерова

Todos los que tenemos teléfonos inteligentes tenemos acceso a la tecnología GPS. Cuando queremos llegar a algún lugar que no conocemos, damos nuestra ubicación actual al buscador para que éste calcule con la ayuda de un satélite. Los satélites dan vueltas a la tierra a una velocidad de 10 mil kilómetros por hora, una milésima de la velocidad de la luz. Aunque es una velocidad muchísimo más lenta que la velocidad de la luz, el satélite experimenta dilatación del tiempo.

¿Cómo? Experimenta el paso del tiempo 4 microsegundos más rápido que la tierra, por lo que envejecerá antes que tú. Ahora, si incluyes los efectos de la fuerza de la gravedad (la que también les afecta), esta cifra sube a 7 microsegundos.


2. El color del oro no es lo que parece

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Nina_ Nanin

El oro tiene un característico color amarillo suave que, aunque no lo creas, se debe a la relatividad. De hecho, sino tomamos en cuenta la relatividad, el color del oro se acercaría más al brillo plateado.

¿Cómo? Todo se debe a la forma en que lo átomos de oro se mueven. Los electrones que están junto al núcleo del átomo de oro, deben moverse a una velocidad sorprendentemente alta (la mitad de la velocidad de la luz) para evitar ser arrastrados por éste. Al moverse tan rápido, pareciera que los electrones que están separados estuvieran más cerca.

Para que un electrón salte a un nivel de energía más alto debe ser capaz de absorber una longitud de onda específica de la luz. En el oro, las longitudes de onda que pueden ser absorbidas están usualmente en el rango ultravioleta, más allá de lo que podemos ver. Pero el que los electrones se muevan tan rápidamente y tan juntos nos lleva a percibir que el oro está absorbiendo una longitud de onda más corta, la azul.

Entonces la luz azul es absorbida y sólo los tonos rojizos se reflejan en nuestros ojos. ¿Resultado? Un brillo amarillento suave.


3. Los electroimanes sólo perciben a los objetos que se mueven

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Gina Clifford

Sólo algunos metales son naturalmente magnéticos, como el hierro. Pero es posible crear un imán a partir de cualquier metal al convertirlo en una bobina de alambre y hacer correr corriente eléctrica a través de él. Estos metales electrificados tienen una extraña propiedad: sólo afectan magnéticamente a objetos que se mueven, no a los que están estáticos. Esto es un electroimán y funciona gracias a la relatividad.

La corriente eléctrica, que es un flujo de electrones, se mueve libremente a través del metal, rodeada por una rejilla estacionaria de protones. Si hay un objeto cargado cerca de un electroimán, no le sucede nada. Pero si ese objeto cargado se mueve, siente los efectos de la contracción de la longitud de los electrones en movimiento: la densidad de los protones estacionarios se hace mayor que la de los electrones que fluyen. Entonces el metal presenta una carga positiva, haciendo que el objeto sea atraído.


4. Los televisores viejos utilizan la teoría de la relatividad para funcionar

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Saki

Los televisores viejos están desapareciendo, pero el equipo que llevaban dentro todavía podemos hacerlo funcionar. Dentro, poseen un instrumento llamado tubo de rayos catódicos. Este dispositivo acelera electrones y los dispara detrás de una pantalla que tiene un revestimiento que proyecta luz cuando es golpeado por los electrones. Entonces puedes sentarte a ver televisión.

El tema es que los electrones cargados negativamente se dirigen al punto correcto de la pantalla utilizando la carga positiva de imanes, para así proyectar una imagen perfecta. Esto significa que los científicos que crearon este (ya anticuado) aparato, tuvieron que tomar en cuenta la contracción de la longitud en el diseño de esos imanes. Sino, la imagen proyectada sería ininteligible.

¿Se te fundieron tus electrones mentales? La verdad es que a mí un poco…

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