Por Gustavo Aldunate
31 agosto, 2014

¿Cómo podemos manejar este mundo mediante fuentes de energía renovable? Naturalmente, el problema genera bastantes temores y preocupación.

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Los habitantes de inicios del siglo 21 viven una era bastante emocionante. Tenemos una emocionante cultura de Internet, un entendimiento sin precedentes del mundo natural y podemos incluso mirar capítulos de series de TV en nuestros teléfonos móviles.

Pero por supuesto, el mundo se encuentra en una constante transición, y nos encontramos actualmente suspendidos entre dos eras: un tiempo en el que somos dependientes de los combustibles fósiles como el petróleo y el carbón, y un futuro dominado por las fuentes de energías renovables. Aun así no todos aceptan esta mirada. Las opciones varían dependiendo de cuan dependientes sean algunas de estas fuentes de energía renovables así como de su potencialidad real para sostenernos en el tiempo en una era posterior a la de los combustibles fósiles.

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Es cierto que tiene mucho que ver con dejar atrás el agujereado, contaminante y condenado bote remolcador que conocemos y cambiarlo por aquél barco carbono neutral, verde y elegante que aun no tenemos. Es verdad, las ideas detrás del nuevo barco son estimulantes pero aun así todavía preferimos quedarnos en la seguridad de la superficie. Y nos gustaría quedarnos con todas las cosas además.

A raíz de toda esta inseguridad, han salido a la luz un sinnúmero de mitos, errores de concepto y simples mentiras. En este artículo, nos saltaremos las ideas más locas que existen en relación a las posibles Áreas 51 o ideas de nuevo orden mundial y, en vez de eso, revisaremos cinco de los mitos más grandes relacionados con energía renovable que se encuentran latentes en la actualidad. 

1. El carbón limpio puede ser la respuesta

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Lo críticos afirman que el proceso de extracción del carbón no permite que el mineral se extraiga “limpio”, sin siquiera hablar de sus prolongados elementos contaminantes.

Según lo que se ha visto, el carbón es extremadamente sucio. Basta con revisar los datos concretos: las plantas energéticas que utilizan carbón como fuente energética lanzan al aire el 59 por ciento de la contaminación total por dióxido de azufre de los Estados Unidos, el 50 por ciento de su contaminación mediante partículas y el 40 por ciento de sus emisiones totales de dióxido de carbono. Si consideras que es factor fundamental en el smog, la capa de ozono y problemas de salud, entonces tenemos un gran villano medioambiental en nuestras manos. Y esto sin contar todo el peligro, duro trabajo y trastornos involucrados provocados por su extracción.

Aun así, el carbón, con todos sus aspectos negativos, sigue jugando un rol vital en la producción de energía a nivel global y simplemente no se le puede pedir a la gente que deje de encenderlo o quemarlo. No cuando sus alternativas renovables no se encuentran listas para tomar el relevo. Es aquí cuando el carbón limpio entra en escena, en teoría para mitigar el impacto de la contaminación por carbón hasta que llegue el momento en el que podamos despojarnos totalmente de toda forma de energía mediante carbón.

Problema resuelto, ¿no? Incorrecto. Una gran parte de la tecnología de carbón limpia se centra en capturar y almacenar los elementos contaminantes que, de otra manera, serían lanzados durante el proceso de quema de carbón. Con el CO2, esto involucra o bombear el gas hacia pozos profundos hasta yacimientos petrolíferos o las profundidades del mar. La última opción no podría solamente poner en peligro los ecosistemas marinos sino que también ambas requieren de un cuidado y un monitoreo que ayuden a prevenir la contaminación del medio. Los críticos afirman que todo esto solamente redirige la contaminación pero no la reduce realmente.

Además, los medioambientalistas afirman que la extracción de carbón todavía trae consigo un gran nivel de trastornos geológicos, excavando la Tierra con túneles y a veces necesitando la remoción de cubres de montañas y cerros. También han nivelado las acusaciones de “ecolavado” y las han llamado “carbón limpio”. Para su campaña, la American Coalition for Clean Coal Electricity utilizo la misma compañía publicitaria que invento el popular eslogan “Lo que ocurre en las Vegas, se queda en las Vegas”.

Por lo tanto, los mitos que rodean el carbón limpio tienen a pintarlo más como una solución así como una fuente de energía más limpia de la que podría alguna vez ser.


2. La energía solar no entrega suficiente potencia

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¿Cuándo fue la última vez que viste un auto de carreras alimentado mediante energía solar? ¿o un avión de combate engalanado con paneles solares? La verdad es que los más probable es que los ejemplos de las tecnologías más rápidas y poderosas del mundo que se encuentren cerca de ti van a ser alimentados mediante cualquier otra cosa menos los rayos del sol. Nada de esto ayuda exactamente a la reputación de la energía solar que casi siempre se ve como una manera débil y de bajo voltaje que tienen los ambientalistas para alimentar a sus ardillas decorativas e iridiscentes de sus jardines.

En primer lugar, aun si la energía solar (también conocida como energía solar fotovoltaica) fuera sólo capaz de energizar nuestros aparatos de belleza de bajo voltaje e increíble y destellante ropa interior verde, habrían muchos comentaristas que identificarían el dicho “son las pequeñas cosas las que hacen la diferencia” como un mito de proporciones con el movimiento verde. Piensa en el sostén alimentado por energía fotovoltaica de Triumph (que se ve en la foto de arriba). Aun cuando tal tipo de aparatos casi no generan un gasto energético a escala global, demuestran ya un pequeño cambio que fuerza a los otros a pensar acerca de lo temas ecológicos que se encuentran al alcance de la mano y en posiblemente hacer pequeños y sustanciales cambios en sus propias vidas.

En segundo lugar, la alimentación mediante energía fotovoltaica puede que no esté en la mejor posición para arreglar todos nuestros problemas energéticos en la actualidad pero su potencial en el futuro es grandioso. Recuerda que estamos hablando de chuparle energía a una estrella gigantesca, una que maneja todo un sistema de planetas, nuestra atmosfera y la vida como la conocemos.

El Departamento de Energía de los Estados Unidos calcula que los recursos de energía solar en un área de 259 kilómetros cuadrados en Nevada podrían alimentar a los Estados Unidos completo con toda su electricidad. Estamos hablando de 800 giga watts de energía, y esto sería utilizando módulos comerciales fotovoltaicos modestamente eficientes. Desfragmenta esto y cada estado necesitaría solo utilizar un área de 27 x 27 kilómetros de celdas solares (no todos los estados son igual de soleados que Nevada). ¿De dónde vendría toda esa área de tierra en cada estado? El Departamento de Energía de los Estados Unidos apunta a las cerca de 2.02 millones de hectáreas de sitios industriales abandonados como potenciales candidatos que pudieran contribuir con un extremadamente significativo 90 por ciento del consumo eléctrico de los Estados Unidos.

En el intertanto, la tecnología de energía fotovoltaica sigue desarrollándose y la industria de los Estados Unidos por si misma se espera que alcance el nivel de entre 10 a 15 billones de dólares el 2025. A esta paso, la electricidad mediante energía solar en los Estados Unidos contrarrestará las 11.02 millones de toneladas de dióxido de carbono por año en el año 2027.

Solo intenta imaginar lo grande que podría ser esa ardilla alimentada por energía solar.


3. Los aerogeneradores son ruidosos y costosos asesinos de pájaros

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La electricidad solar no es el único chivo expiatorio de energía renovable que existe. La energía eólica también ha sido culpada hasta cierto punto, cargando con la reputación de ser excesivamente ruidosa e ineficaz a nivel energético. Además, si efectivamente algunos de los rumores son ciertos, los campos eólicos del mundo han estado cambiando la población aviaria del mundo en un puré de sangre y plumas.

Para ser justos, los aerogeneradores efectivamente matan aves, de la misma forma que lo hacen los vehículos, los rascacielos, la contaminación y la inserción de invasivas especies en los hábitats de las aves. Los humanos han asesinado aves durante siglos y, por más amedrentador que parezca un campo de aerogeneradores, ellos son responsables de menos muertes de aves a nivel estadístico: menos de una muerte por cada 30.000.

Pero aun sin contar las muertes de miles de aves, ¿no son los aerogeneradores lo sufucientemente ruidosos ya? En realidad, la tecnología actual de aerogeneradores los hace ser relativamente silenciosos. En esencia, no suenan más fuerte que el sonido del viento pasando suavemente por sus astas. Según el Departamento de Energía del Gobierno de Estados Unidos, si te paras a una distancia de 229 de un campo de aerogeneradores, el ruido no sería más fuerte que el sonido realizado por un refrigerador en funcionamiento. Después de todo, estas palas no son de helicóptero. El Ministerio de Medioambiente de Ontario los explica de la siguiente manera: si los 0 decibeles son el umbral para escuchar y los 140 son el umbral del dolor, entonces un campo de aerogeneradores normal tendría un numero de decibeles de entre 35 y 45, donde 35 sería el ruido de un cuarto silencioso y 55 el ruido de un auto andando a 64 kilómetros por hora.

Por ultimo, está el tema del costo. Como cualquier instalación de producción de energía, existen muchos costos directos relacionados con los campos eólicos pero ciertas investigaciones indican que un campo eólico promedio devuelve el valor de la energía utilizada en su producción en cerca de 3 a 5 meses de operación. Dado que los campos eólicos dependen de patrones climáticos que son variables, los costos del día a día tienden a ser mayores. Puesto de manera sencilla, el viento no va a soplar en una intensidad alta el año completo. Si así lo hiciera, un aerogenerador generaría su grado máximo de poder teórico. En la realidad, un aerogenerador solo genera 30 por ciento de su grado máximo aun cuando genera diferentes niveles de electricidad en 70 a 85 por ciento del tiempo. Esto significa que la energía eólica necesita tener una energía de apoyo sacada desde una fuente alternativa pero esto es común en el área de generación de energía.

La energía eólica demuestra ser una tremenda promesa para el futuro, y no sólo para el medioambiente sino que también para el bolsillo. El 2005, el estado de Nueva York determinó que si se aumentaba en 10 por ciento la generación eólica, los costos de los clientes disminuirían en 305 millones de dólares en un año.


2. La energía renovable se vuelve inútil sin subsidios gubernamentales

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¿Qué pasaría con la energía solar (o cualquier otra renovable) sin la existencia de subsidios del gobierno?

Para algunos críticos, invertir en energía solar y eólica no es menos estúpido que lo anterior. Por supuesto que tiene sentido el invertir en tecnología renovable si un programa de gobierno se comprometiera a pagar la mayor parte de la inversión a través de incentivos y recortes de impuestos. Pero esto, dicen, apoya artificialmente un modelo energético que es insostenible.

Aun cuando es verdad que la energía renovable se beneficia fuertemente de los programas de incentivos de los gobiernos, es importante darse cuenta que esto es real para la mayor parte de las fuentes energéticas. Esto incluye todo, desde gasolina y energía nuclear a la producción de etanol y energía solar. El gobierno de los Estados Unidos, por ejemplo, le entrega suficientes subsidios  a cada una de las fuentes de gasolina de una manera u otra, manteniendo bajos los costos para los consumidores hasta niveles predeterminados.

Por ejemplo, en el año 2007, los Estados Unidos entregó cerca de USD 724 millones en subsidios para energía eólica, USD 174 millones para energía solar y USD 14 millones para energía geotérmica. Aun así, en ese mismo año, también entregaron USD 854 millones en subsidios para la producción de carbón y USD 1267 billones de dólares para energía nuclear.

Explicado de manera simple, una tecnología subsidiada por el gobierno no es necesariamente una tecnología que existe en una burbuja o que sea insostenible en el largo plazo. 


5. Las fuentes de energía renovables no pueden reemplazar a los combustibles fósiles

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¿Qué le depara el futuro a una especie que se enfoca en el consumo energético?

Bueno, y aquí estamos, con un pie a punto de hundir el barco de los Combustibles Fósiles y con el otro en el barco de la Energía Renovable. Hemos pasado siglos dependiendo de la sangre negra de la tierra, de montañas de carbón y guaridas de túneles que se encuentran enterrados en las sobras de un pasado prehistórico. La ciencia y la tecnología han aflorado bajo el brillo de su quemante brillantez. ¿Podrá este momento y la civilización que apoya continuar confiándose solamente en las fuentes de energía renovables como el viento o el sol?

De hecho, una cosa es complementar la producción de energía con fuentes renovables y otra diferente es reemplazar completamente los combustibles fósiles. El 2007, los combustibles fósiles contabilizaron cerca del 72 por ciento de la producción eléctrica de los Estados Unidos mientras que la energía hidroeléctrica contabilizó sólo el 5,8 por ciento y otras fuentes renovables proporcionaron un pequeño 2,5 por ciento. Estos son números desalentadores en particular cuando calculas en estimaciones de la Administración de Información Energética que los combustibles fósiles y el uranio entregaran el 85 por ciento de la electricidad del país el 2030.

Pero de la misma manera por la que sería poco razonable pensar en que las fuentes de energía renovable pudieran tomar el trono ahora, también lo es pensar en que ellas no puedan eventualmente facilitar el final de la dependencia de los combustibles fósiles. Después de todo, es imposible no pensar en que hay tanto petróleo y carbón en el planeta y los temas relacionados al calentamiento global  apuntan a la necesidad de tomar un nuevo rumbo.

Nadie discute que un sostén alimentado por energía solar salvará al planeta pero, nuevamente, es sólo un pequeño paso en un esfuerzo de difundir un mensaje y promocionar una tecnología emergente. De la misma manera, cualquier fuente de energía renovable, ya sea basada en el sol, el viento, los tornados o biomasa, es esencialmente solo una parte de un esfuerzo más grande de reducir la dependencia de los combustibles fósiles. Apenas sea posible, los métodos más limpios de cosecha y utilización de combustibles fósiles debiesen jugar un rol en este esfuerzo junto con una mejor administración energética y reducir el consumo.

La transición desde un barco que se está hundiendo al buque del futuro podría tomar más tiempo del que quisiéramos. Tendremos que vivir con ambos por un tiempo, sin importar cuánto queramos ver desvanecerse entre las olas a la era del petróleo. Y algo aún más desafiante es que tendremos que dejar que nuestras posesiones mas queridas y maneras de ser se hundan con el barco.

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