Por Lucas Rodríguez
23 marzo, 2020

No porque estemos preocupados del coronavirus, podemos dejar de lado la crisis medioambiental. En tiempos como estos, debemos ser extra considerados.

A veces en nuestras vidas, pareciera que las malas noticias se pusieron de acuerdo para tomarnos por sorpresa. Puede que sea el fallecimiento inesperado de algún ser querido, mezclado con un despido inesperado en nuestro trabajo y una situación compleja de carácter más íntimo. Son esos los momentos en que es fácil desesperarse: pareciera que no solo existe una deidad que toma decisiones por nosotros, sino que algo hicimos para hacerla enojar bastante. Perder la esperanza y sentir que ninguna de nuestras decisiones puede hacer la más mínima diferencia es la primera reacción que todos tendríamos a asumir. Pero lo mejor para nosotros es exactamente lo contrario: mientras más duro se ponga el resto, más duros debemos ponernos nosotros. Si la vida nos lanza tres desafíos simultáneos, nos deberemos tornar tres veces más capaces de lidiar con ellos. 

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Ahora, cuando esa misma situación es debido a un mal global, para el que pareciera que cada individuo no tiene la más mínima capacidad de incidir, es aun más fácil desesperarse. A primera vista, el coronavirus parece un ejemplo ridículamente preciso de exactamente esto. Su capacidad para esparcirse e infectar gente parece feroz e imposible de controlar. Pero si todos ponemos de nuestra parte, lo podemos derrotar.

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Lo complicado de esto, es que el coronavirus es solo el más reciente de los desafíos mundiales que hemos tenido que enfrentar. No hay que olvidar que hasta hace poco tiempo antes de que se declarase esta pandemia, nos encontrábamos viendo cómo luchar contra el calentamiento global, una situación que puede que no fuera tan instantáneamente letal, sí amenaza con tornar nuestras vidas en un literal infierno. La lucha contra este es aun más dura que la de una pandemia, si es que eso es posible. Pero como dijimos antes, este es el momento de la valentía. 

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Groenlandia, uno de los lugares más maravillosos del mundo, recientemente reportó una pérdida enorme de sus reservas de hielo. Se trata de 600 mil millones de toneladas de hielo. Estas masas de agua congelada existen hacia siglos, sirviendo para helar el planeta de manera no muy distinta a cómo lo hacen unos cubitos de hielo en tu bebida. Al mismo tiempo, el que pasen a estado líquido significa un aumento en los niveles de agua del mar, lo que pone en riesgo a muchas islas y países ubicados bajo el nivel del mar.

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Ahora que estamos todos unidos dándonos ánimo por el coronavirus por medios de las redes sociales, quizás es el momento de compartir ideas. ¿No sería bonito emerger de este pandemia saludables, fortalecidos y con la solución al calentamiento global bajo el brazo? Que esto ocurra depende de la voluntad humana.

 

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