Por Lucas Rodríguez
29 marzo, 2021

“Valentina, los aviadores navales nunca mueren, sólo montan al cielo para llegar más alto”, fueron algunas de las palabras con las que los aviadores de la Armada despidieron a su querida. La cachorra era parte del cuerpo de oficiales y fue rescatada de una vida de abusos.

Cuando vemos ciertas áreas de la vida militar, a veces se nos olvida que quienes visten esos uniformes o realizan maniobras con armas o buques de guerra, también son personas. Esto significa que entre otras cosas, también pueden sentir lástima o tener cierta debilidad por quienes necesitan ayuda.

@Armada_IVZN

Así mismo fue lo que le pasó a la armada de Chile, cuando conocieron a Valentina, una perrita labradora que hasta hace pocos días, era la compañera más fiel de los aviadores navales.

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Valentina fue adoptada por este cuerpo de especialistas en el 2013, luego de lo que podría ser tanto una casualidad, como obra del destino, dependiendo de desde dónde lo veamos.

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La historia de la cachorra fue una muy triste. Miembros de este cuerpo militar que se encontraron de guardia notaron que al costado de un camino, alguien lanzaba un saco desde una camioneta y luego aceleraba para alejarse de la escena. El comportamiento sospechoso de esta habría sido suficiente para perseguirla y ajusticiarla, pero ellos prefirieron concentrarse en el saco. Era lo que debían hacer, debido a que el saco se movía. 

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Lo que encontraron dentro fue a una pequeña perrita desnutrida y golpeada.

“Nos acercamos y descubrimos a una pequeña cachorrita en notable estado de desnutrición y deshidratación. No lo dudamos y la llevamos hasta el grupo aeronaval norte, lugar donde decidimos adoptarla”

–Aviadores de la Armada Chilena, por Twitter

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Bautizando a la perrita como Valentina, así como creándole su propio documento y papeles para ser parte oficial de la armada, decidieron adoptarla. Desde ese día en entonces, Valentina fue una compañera fiel de la aviación naval, llegando incluso a conseguir el grado de cabo primero

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Luego de ocho años de tierna compañía, Valentina sucumbió ante una insuficiencia cardiaca. Sus emocionados compañeros le dedicaron algunas palabras en su honor: 

“Valentina, los aviadores navales nunca mueren, sólo montan al cielo para llegar más alto”

–Aviadores de la Armada Chilena, por Twitter

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Una tierna y fiel compañera, que fue despedida con un emocionante montaje de las fotografías que le tomaron a lo largo de los años. Si algo nos llama la atención de estas instantáneas, es que Valentina sale sonriendo y feliz, con su lengua afuera, en todas y cada una de ellas. 

Sin dudas que será una compañera a recordar. La perrita fue cremada, sus cenizas siendo llevadas a las oficinas donde vivió, para ser conservadas y recordadas por sus ex compañeros. 

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