Por Diego Cid
16 Marzo, 2017

También aplica para esos deliciosos días lluviosos que de adultos no nos causan ninguna gracia.

A todos nos impacta cómo aquellas cosas que nos parecían geniales cuando éramos pequeños poco a poco se van transformando en un verdadero martirio en nuestra etapa adulta. Tenemos que hacernos responsables por agendar nuestras horas médicas, pagar alquiler y cuentas y, básicamente, no morir en el intento. La nieve no es nada diferente. Si vives en algún sector donde suele nevar, podrás darte cuenta que las cosas han cambiado mucho.

1. Solías rezar para que nevara o lloviera lo más posible

Sí, un día en casa sin tener que ir a la escuela era tu máxima aspiración, y eso sólo lo podría lograr algo tan fuerte como una enorme nevazón. Ahora ves al meteorólogo en TV y piensas “bueno, ¿siempre suelen equivocarse, no?”. Luego entras en una fase de negación, hasta que la tormenta te ha pillado vistiendo sandalias mientras esperas el bus.


2. Por lo mismo, esperabas pacientemente el anuncio de las clases canceladas por televisión

Un llamado de los mismos dioses para que no tengas que hacer absolutamente NADA. Ahora ni siquiera te molestas en revisar. La oficina estará funcionando IGUAL. Ningún milagro te dará un día libre de trabajo.


3. Lo único que querías era que te abrigaran mucho para poder salir a jugar en la nieve sin problema alguno

Una guerra de bolas de nieve era lo mejor de lo mejor. Ahora quieres postergar el mayor tiempo posible tu salida, porque sabes que DEBES palear la entrada y remover todo el polvo blanco. Lo siento amigo, pero alguien debe hacerse responsable.


4. Sólo te preocupaba dónde hacer tu muñeco de nieve

Tu mejor amigo durante esos días de invierno estaba a punto de cobrar vida. Ahora te tienes que preocupar de dónde estacionarás. Sabes bien que con nieve por todos lados es imposible encontrar un lugar para aparcar, sobretodo uno que no arriesgue que tu vehículo se deslice por una ladera congelada.


5. Día nevado, día en casa, día sin hacer nada en compañía de tus seres queridos

O incluso cuando seguías en la universidad te dedicabas a usar este tiempo para invitar amigos -o una pareja- a casa para descansar y pasarlo bien. Ahora te das cuenta de lo terrible que es que la nieve interrumpa toda tu vida social, pues ya no te entretienes “haciendo nada” y no es muy agradable saber que no puedes contar con tu bar de cabecera.


6. La comida era responsabilidad de tus padres, así que no había nada de qué preocuparse.

Sí, tiempos aquellos, pero ahora debes ir tú a hacer las compras. No puedes sacar tu vehículo del estacionamiento, hace un frío terrible y el supermercado no está nada cerca. Al menos la pizza siempre llega a tiempo, ¿no?


Bonus Track: Deportes extremos.

Sí, lo bueno es que ahora nadie puede impedirte subir a tu tabla e ir por una dosis de adrenalina en deportes de nieve. Prepárate para tener listo el dinero para el hospital, porque los años de a poco irán haciéndote menos hábil.