Aunque sufrió demasiado, ahora por fin se siente amada y sigue inspirando a otros para continuar la lucha contra el maltrato animal.

El 27 de mayo de 2015 un horrible caso de maltrato animal conmovió al mundo. Se trataba de una perrita mezcla de bull terrier a la que le habían atado una cinta adhesiva alrededor de su hocico para que no pudiera ladrar ni comer. Según los veterinarios estuvo así por tres días, hasta que fue rescatada.

Todo ocurrió cuando la familia que la amaba no pudo hacerse más cargo de ella, entonces decidieron venderla… pero a los tres días de haberla entregado, el animal apareció afuera de su puerta con evidentes signos de abuso y tortura. Caitlyn era incapaz de comer o beber y el dolor era tan intenso, que apenas sus antiguos dueños la vieron, la trasladaron de inmediato a la Sociedad de Animales de Charleston donde fue atendida.

Tuvo que someterse a una cirugía para extraer la cinta y a otra para reconstruir los labios. Y si su lengua no hubiese sanado, hubiese tenido que entrar al quirófano por tercera vez. 

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Afortunadamente todo salió bien y sus tratamientos e intervenciones fueron financiados por un montón de personas de todas partes del mundo que se vieron profundamente conmovidas con la perrita que en ese entonces tenía solo 15 meses de vida.

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Y el juicio contra el abusador identificado como William Leonard Dodson comenzó.

Ted Corvey fue el abogado encargado de acusar al sujeto en uno de los casos más horribles de crueldad animal en el que le haya tocado trabajar, y para involucrarse más en el caso, quiso conocer a Caitlyn, quien estaba comprensiblemente asustada en ese primer encuentro. Sin embargo, rápidamente le hizo saber que solo quería ser amada.

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Entonces, Dodson se declaró culpable en agosto de 2015 y fue sentenciado a 5 años de prisión. Corvey por su parte no podía sentirse más feliz con el resultado. El abusador de la indefensa perrita pagaría por el tremendo daño que había hecho y ahora ella podría tener una nueva oportunidad para ser feliz.

Y a su lado.

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Luego de que Caitlyn se recuperara y pasara por una serie de familias de acogida que la ayudaron en su rehabilitación, cinco meses después de su rescate fue adoptada oficialmente por el ex fiscal que la defendió en el juicio y ahora está rodeada de amor tanto de él, su esposa y sus otros hermanos perros con quienes disfruta pasar el rato.

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Si bien llevará una cicatriz significativa en su hocico por el resto de su vida como un recordatorio del abuso que soportó, también se ha convertido en una especie de celebridad gracias a ello. «La gente la reconoce bastante a menudo» contó su nuevo dueño, quien espera que su historia siga inspirando no solo como una valiente perra sobreviviente, sino que también como una motivación para seguir luchando contra la crueldad animal.

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