Por Macarena Faunes
6 septiembre, 2019

Rusty tiene bien claro lo que es el amor propio. Nos enseña a querer nuestros cuerpos tal como son y no avergonzarnos de las imperfecciones.

La actitud que tenemos frente a ciertas circunstancias de la vida es fundamental. Puede ser que creas que todo anda mal en tu vida, pero si lo miras desde otra perspectiva, estas instancias son las perfectas para aprender una gran lección. Lo mismo sucede con los animales, quienes ponen optimismo a los obstáculos que se presenten día a día.

Rusty, un perro Shar Pei que tiene solo un ojo, ha estado casi un año en un refugio animal en Sydney, Australia. Nadie lo quiere por su discapacidad. Pero a él no le importa. Se acepta a si mismo y es feliz.

Sydney Dogs & Cats Home

El animal tiene tres años, y desde comienzos de 2019 ha estado en el albergue Sydney Dogs & Cats Home. La entidad contó a Ladbible, cómo llegó el perrito al recinto y por qué perdió la vista del lado derecho. Padecía de graves problemas oculares.

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«Rusty fue encontrado vagando por las calles solo y con graves problemas oculares. Estos causaban que entrecerraran los ojos y comenzara a llorar.

Tenía un dolor constante y su visión se vio seriamente afectada. Desde entonces se ha sometido a una cirugía para extirparle el ojo derecho que no pudo ser salvado

Afortunadamente, su ojo izquierdo pudo salvarse, y se realizó una cirugía correctiva para restaurar la comodidad y la función de los párpados de este ojo y proteger su visión».

-Sydney Dogs & Cats Home a Ladbible-

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A pesar de lo adorable que se ve, nadie quiere llevárselo a su casa. Los gastos médicos para costear el tratamiento que mejora su calidad de vida son muy elevados. Ya casi ha pasado un año y todavía no encuentra un familia que lo adopte.

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Pero Rusty no está preocupado por eso. Él comprendió que debe amarse tal como es, querer su cuerpo y respetar su discapacidad.

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Pasa sus días en el refugio jugando con los voluntarios y con los otros perros. Los animales no lo discriminan por no tener un ojo, lo ven como uno más del grupo.

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Aunque el perrito está feliz en el albergue, lo ideal es que encuentre un dueño pronto. Así sentirá el calor de un hogar. Si quieres ayudarnos con esta misión, revisa el siguiente link.

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Los perros que padecen de una discapacidad tienen los mismos derechos a ser adoptados que uno sano. Rusty se ama como es y ve la vida de una manera optimista. No se desanima por su larga estadía en el recinto. Una gran lección que debemos aprender de él.

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