Por Francisco Armanet
11 diciembre, 2017

Ni siquiera se dio cuenta una vez que ya había crecido.

Que las apariencias engañan lo sabemos desde que tenemos uso de razón, sin embargo, es probable que la confusión de una mujer de tercera edad residente en Kansas, EEUU, haya llegado demasiado lejos. Y es que hay animales que por pertenecer a la misma familia tienen una similitud física considerable, pero existen especies tan distintas entre ellas que encontrarles un parecido es simplemente imposible. Al menos eso pensaría la mayoría de las personas. La abuela de Eric Hertlein, no obstante, es la excepción a la regla.

Conoce al nieto y la abuela.

The Dodo

La historia comenzó cuando la mujer, eterna amante de los animales, encontró a un grupo de tres crías recién nacidas a las afuera de su hogar. «Son gatos», pensó, «debo rescatarlos y darles techo y comida». Entonces, sin pensarlo dos veces, los tomó en brazos e ingresó al interior de su casa. «Pobres pequeños», les dijo, «Ahora estarán a salvo, miau, miau, miau».

Y, en efecto, los tres animales sintieron rápidamente la tibieza del afecto que la abuela les estaba entregando. Los alimentó, acarició y vio crecer hasta convertirse en adultos. Pero fue cuando ya estaban grandes que su nieto Eric apareció en casa para visitarla a ella y conocer a los ‘gatitos’. 

La sorpresa llegó apenas el chico los vio descansando en la sala de estar de la casa. Y sí, dos de ellos eran gatos, pero el tercer animal estaba demasiado lejos de serlo, o incluso de parecerse a uno.

Así se veían los tres, tranquilos y adorables, dentro del hogar de la abuelita.

The Dodo

Claro, en la foto hay dos animales que son gatos por donde se les mire. Bigotes de gato, orejas de gato, ojos de gato, cuerpo de gato. 

Pero…

The Dodo

¿Qué tipo de gato es el del rincón?

Eric lo vio y estalló en una carcajada que duró más de cinco minutos. 

¡El animal que la abuela había rescatado era una Zarigüeya!

“Ella me aseguró que era uno de sus gatos … Me reí por unos cinco minutos”, dijo Eric a The Dodo. No se dio cuenta de lo que me estaba riendo hasta que comencé a señalar la nariz puntiaguda y la cola delgada. Ella no se dio cuenta de que no era un gato”, añadió.

“A mi abuela le encantan los animales y los cuida cuando puede. Es algo que simplemente te motiva a ser mejor y a tratar a otros seres mejor también”, aseguró.

The Dodo

Al percatarse de la confusión, la mujer dijo que jamás se dio cuenta que había algo extraño. Sin embargo, eso no fue motivo para causarle molestia ni nada por el estilo.

“¡Bueno, todavía no me ha molestado, así que estoy de acuerdo con que esté aquí!”, le dijo a su nieto.

The Dodo

Y claro está que como toda mascota, la Zarigüeya tenía nombre.

Se llamaba «Tete»

 

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