Por Vicente Quijada
6 abril, 2020

“Ahora está todo el tiempo junto a él. Duerme junto a su cuna y se queda alerta por él todo el tiempo”, dijo la madre acerca de la relación que tiene la akita con el bebé.

Creo que puedo empezar esta nota afirmando que los perros -y los animales en general- tienen un sexto sentido, y nadie me tildaría de loco. Bueno, quizás algunos de ustedes, pero no viene al caso. La sentencia es una creencia popular que, por suerte para nosotros, suele manifestarse en sorprendentes casos.

Tal como el que les contaré a continuación.

Ricky y Alhanna Butler son una feliz pareja de Doncaster, Inglaterra, que finalmente tendrá un hijo. Un caso normal. Con ellos vive Keola, una akita muy querida y un miembro más de dicho hogar. Todo sigue muy normal.

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Keola notó que Alhana estaba embarazada, y fue la primera en hacerlo. ¿Cómo? El test que para los Butler era negativo, cambió a positivo cuando volvieron de una salida ese día, y fue Keola quien fue a sacarlo del basurero y se los mostró. Normal, pero estamos hablando de un can con una intuición al menos llamativa.

Estaban todos felices en el hogar, con el nuevo miembro en camino. Pero en medio del embarazo, Alhana comenzó a sentirse mal de la espalda. Fuertes dolores que incluso la llevaron a visitar a una partera, quien le dijo que se debía a efectos colaterales del embarazo. ¿Normal?

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Pero la angustia se mantuvo y Keola se puso más intranquila que nunca. Acompañaba a su dueña al baño, la miraba fijamente –“tal como Hachiko” reflexionaba Alhana- y lloraba desesperadamente cada vez que la mujer dejaba el hogar.

Subieron un vídeo de su comportamiento a las redes sociales, y de inmediato le llegaron advertencias de su madre y cercanos: Keola sabía que algo andaba mal.

Alhana volvió al hospital, pero no alcanzó a entrar cuando se colapsó y casi muere en el acto. La mujer fue internada y tratada con diversos medicamentos para luchar contra una resistente bacteria y una doble infección en el riñón.

De no llegar ese día, ella y su hijo no lo habrían logrado.

Alhana y el pequeño Lincoln volvieron a casa, y como era de esperarse, Keola se convirtió en su mejor guardián. 

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“Ahora está todo el tiempo junto a él. Duerme junto a su cuna y se queda alerta por él todo el tiempo. En Japón, los akita son conocidos por ser “perros niñera” y ella definitivamente vive por ello. Son inseparables”. 

Alhana Butler al Mirror

Keola, sin duda, siempre lo supo. Queda en ustedes decidir qué tan normal es eso.

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