Por Ronit Rosenberg
13 septiembre, 2018

Volvió del trabajo y la ardilla estaba en su patio esperándola. Ahora vuelve todos los días.

Los animales son lo mejor del mundo; son honestos, aman incondicionalmente, no juzgan, no hacen daño y son sencillamente increíbles. Pero (desafortunadamente) hay animalitos que deben vivir su vida salvaje y no en casa con nosotros, por más adorables que se vean.

Las ardillas, por ejemplo, son realmente fascinantes y aunque tengan esos ojitos cariñosos y coman de la forma más divertida, no son domésticas pues no necesitan una relación de apego con un humano para sobrevivir.

Pero la historia de Sheila Mattie, una mujer del Reino Unido, demostró lo contrario. Mattie estaba paseando por un parque de la zona en donde vive cuando se percató que habían dos ardillas bebés que estaban solas, sin su madre. Le parecieron adorables y se acercó para verlas. Ahí se dio cuenta que una de ellas tenía una patita quebrada. 

Sheila Mattie Facebook

Sheila, amante de los animales, supo de inmediato que no podría dejarla ahí sola porque no sobreviviría. La otra ardilla podría salir a buscar alimento, mientras que la otra no podría moverse y sería su final. Por eso, decidió hacer una “locura animalista” y se la llevó a casa. Sabía que la pequeña necesitaba cuidado intensivo para mejorar.

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La ardilla era tan pero tan pequeña que dormía dentro de su sostén, pues necesitaba calor. La alimentó y se preocupó de recuperar su patita. Estuvo unas semanas con ella en casa, conviviendo incluso con su perro, y rápidamente le tomaron cariño. Incluso, la llevaba al trabajo y nadie se enteró por lo pequeño de su tamaño.

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Al cabo de un tiempo, Sheila se percató que Crash, la ardilla, estaba completamente mejorada. “Saltaba frenética por todos lados y ahí supe que era hora de dejarla ir. No podía dejarla en cualquier lado, así que la dejé en mi patio”, explicó Sheila al sitio Unilad.

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La dejó en el pasto y la ardilla rápidamente comenzó a explorar y se fundió entre la vegetación. Sheila estaba apenada porque le había tomado cariño, pero estaba contenta que la había podido ayudar. Creyó que nunca más la vería…pero estaba equivocada. Después de una semana sin tener señales de ella, se encontró con una sorpresa.

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“Después de un día horrible, salí afuera y me la encontré esperándome en mi garage. Saltó inmediatamente sobre mi y desde ese momento, ha regresado todos los días a visitarme. ¡Ama a su mamá!”, narró Sheila.

Desde ese entonces, Crash vive su vida salvaje pero vuelve todos los días al patio de su familia humana para agradecerles y visitarlos luego de todo lo que Sheila hizo por ella. ¡Demasiado adorable!

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