Por Felipe Costa
1 febrero, 2021

Frederico Minatto tenía 92 años y un estado de salud que iba empeorando con los días a causa del COVID-19. Tras semanas en el hospital una de las cosas que más extrañaba era a su perrita Lilica, entonces sus hijas se lo llevaron de sorpresa junto a los médicos. La peluda se quedó con él en sus brazos cuando el anciano falleció.

Las mascotas pueden convertirse en nuestras más fieles compañías. El amor que nos pueden entregar increíble porque supera las palabras. Son capaces de acompañarnos en nuestros peores momentos y de eso no hay duda, ejemplo de ello es Lilica, una perrita que estuvo junto a su dueño en los últimos minutos de vida luego de contraer COVID-19, cuenta Globo.

Fernanda Minatto

Frederico Minatto, de 92 años, estaba hospitalizado en Santa Catarina, Brasil, luego de haberse contagiado de COVID-19. Sus defensas estaban bajas e iba empeorando con el pasar de los días. Tras semanas en la camilla habían algunas cosas que extrañaba con el alma, a sus hijas y a su perrita Lilica.

Ferndanda Minatto, la hija, había hablado con su hermana para ver cómo meter a la perrita a la habitación, aunque fuese dentro de un bolso, pero tras conversarlo con el personal médico, encontraron el mejor modo.

Fernanda Minatto

Se aseguraron de limpiar a Lilica con cuidado y de transportarla hasta el hospital respetando todas las medidas sanitarias. El plan fue toda una sorpresa para Frederico quien nunca se imaginó que su querida perrita estaría con él en la habitación. El rostro del anciano cambió en un segundo e hizo que el ventilador al que estaba conectado se saturara un segundo de oxigeno.

Lilica se subió inmediatamente a la camilla apenas entró por la puerta. Amo y mascota se abrazaron como nunca, dejando a las hijas y al personal médico conmocionados. La familia pudo hablar con los doctores y éstos, sabiendo el estado en el que estaba Frederico, le dieron permiso para conservar a la cachorra.

Fernanda Minatto

Dos días después de que Frederico se reencontrara con Lilica, falleció a causa de la enfermedad de COVID-19, su perrita fue la última en verlo quedándose a su lado, abrazada.

Fernanda Minatto

Pese al destino de Frederico, aseguran que se despidió de todos muy feliz, pues junto a su perrita, nada le preocupaba. La historia de este anciano de 92 años y Lilica queda para la posteridad como la muestra de afecto más sincera que puede haber entre un amo y su mascota.

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