Por Daniela Morano
8 febrero, 2019

Muchos de estos animales llegan con problemas de salud o discapacidades físicas por lo que terminan abandonados o en fila para ser sacrificados. Pero esta pareja no dejará que eso siga pasando.

Hace menos de una década atrás, Di y Alan ambos tenían sus propios negocios en Nottinghamshire, Inglaterra. Poco después decidieron abrir un santuario animal, el cual actualmente acoge a más de 100 animales, pero no cualquier animal. La pareja se dedica a cuidar animales que hayan sido abandonados o rechazados por tener algún tipo de discapacidad, sean físicas o mentales, o por ser demasiado viejos.

“Mucha gente imagina que en estos zoológicos los animales mueren simplemente por causas naturales. Pero ese no es el caso la mayoría de las veces. Los corderos son reproducidos fuera de temporada para que hayan durante la época de navidad y así atraer turistas, pero una vez que ya no son tiernos, se convierten en parte de la cadena alimenticia”, explica Di a Daily Mail.

Damien McFadden

Muchos de los animales que llegan hasta el santuario han sido abandonados o llegan llenos de parásitos, con pocas probabilidades de sobrevivir. Manor Farm Charitable -el nombre del santuario- gasta alrededor de $130 mil dólares al año en veterinario para los residentes.

“Nuestros veterinarios se ven constantemente enfrentados con problemas porque todos los animales ya son mayores”.

Damien McFadden
Damien McFadden

Parte de ese dinero lo consiguen gracias a donaciones de corporaciones animales y otras de voluntarios que desean ayudar a estos animales que tanto lo necesitan.

Algunos de los animales residentes del santuario son Dumpy, una oveja cuya mandíbula creció como la de un caballo. Cuando llegó por primera vez la malformación no era evidente pero de a poco se convirtió en una molestia para ella. “La deformidad probablemente nunca se había visto porque toda su familia terminada en un plato antes de que crecieran y llegaran a este punto”.

Damien McFadden
Damien McFadden

Otro es Simon, quien llegó el 2015. Es un cerdo con problemas a la vista, patas deformes y antes de ser rescatado vivía como mascota encerrado en una casa. Ahora que sabe está a salvo, Simon acepta que le acaricien su panza, comer uvas, fresas y sandías.

Imma por su lado es una gallina que sufre de anemia, por lo que recibe vitaminas a diario para recuperarse. Tiene su propio alojamiento en la granja y mucho tiempo para sí misma.

Damien McFadden
Damien McFadden

Otro es Ronnie, una cabra del tamaño de un pony de shetland. Es, por lo tanto, más o menos gigante. “Su dueño no podía mantenerla por su tamaño e iba a sacrificarla”.

Damien McFadden

“Es mucho trabajo pero cuando veo a las ovejas comiendo pasto y a las cabras felices, vale la pena”.

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