Por Romina Bevilacqua
9 septiembre, 2015

No sólo un héroe en las películas, también en la vida real. 

Era un tranquilo día del trabajador en EE.UU y a Dwayne “La Roca” Johnson le pareció el día perfecto para cumplir su deseo de agrandar su familia. Trajo consigo a dos pequeños cachorritos de bulldog francés a casa a los que llamó Brutus y Hobbs (de color beige y blanco con negro respectivamente) y los llevó al jardín. Pero como dos buenos aventureros y curiosos pequeños, apenas tocaron el césped comenzaron a correr. ¿El problema?

¡Fueron a caer directamente a la piscina!

Hobbs instintivamente comenzó a patalear en el agua pero Brutus ¡se hundió como ladrillo!

Captura de pantalla 2015-09-09 a las 18.40.59

Sir Charles

Así que La Roca no dudó en lanzarse al agua con ropa para rescatar al pobre Brutus, alias “El Ladrillo”, que ya estaba de cabeza en el fondo.

“Estaba un poco delirante…le tomó un momento, vomitó toda el agua que había tragado y me miró como diciendo: ‘Gracias a Dios que no tuviste que darme respiración boca a boca’, y luego corrió a jugar con su hermano”, cuenta Dwayne.


La Roca cuenta además que aprendió 3 lecciones en ese día:

  1. No todos los cachorros tienen el instinto de patalear
  2. Algunos cachorros (como Brutus) entrarán en una especie de shock al conocer el agua por primera vez y se hundirán extremadamente rápido, así que hay que actuar pronto
  3. Cuando tengas que lanzarte a la piscina para salvar la vida de tu cachorro, trata de arrojar tu celular para salvarlo. No lo dejes en tu bolsillo…como yo.