Por Diego Aspillaga
21 enero, 2020

El sacrificio, que fue realizado por francotiradores a bordo de helicópteros, se hizo porque los camellos dejan sin agua a la fauna local y a los indígenas, destruyen la flora con sus pisadas y emiten grandes cantidades de gas metano.

Australia ha perdido demasiado. Los incendios forestales que hace 4 meses azotan al subcontinente han dejado demasiada muerte y destrucción a su paso. 

Millones de hectáreas quemadas, cerca de 30 personas fallecidas y más de mil millones de animales son parte del triste saldo de una catástrofe que si bien ha amainado gracias a las fuertes lluvias que cayeron esta semana, aún no termina.

Zookeeper Chad

Si bien el sufrimiento humano era sentido por todo el planeta, el mundo mira con aún más dolor la pérdida de tantos bosques y animales, que han sido por lejos los más afectados.

Es por esto que cuando el gobierno australiano anunció que sacrificaría a cerca de 10 camellos salvajes por «preocupaciones medioambientales», todo el planeta reaccionó con confusión y enojo. Bastantes vidas se habían perdido ante las llamas como para asesinar aún más animales.

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Según los expertos que anunciaron la medida, esta se llevaría acabo porque los camellos son considerados una peligrosa plaga en Australia, país que tiene la mayor cantidad de camellos salvajes en el mundo.

«La población de camellos no nativos había explotado en los últimos años y estaba causando daños significativos a la infraestructura y la vegetación nativa, peligro para las familias y las comunidades «, explicó Richard King en un comunicado de prensa, justificando el movimiento que recibió fuertes críticas en todo el mundo y en redes sociales.

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Según King, los camellos consumen muchísima agua, por lo que aportan con la sequía que hace tiempo azota a Australia y que provocó, entre otras causas, los incendios forestales. Además, contaminan las pocas fuentes de agua que usan los animales y los indígenas locales y destruyen la fauna con sus pisadas.

Estos animales además son objeto de preocupación por las emisiones de gases de efecto invernadero, ya que emiten metano equivalente a una tonelada de dióxido de carbono por año, aseguró Tim Moore, director ejecutivo de los especialistas en agricultura de carbono RegenCo, quien dijo que esto es como si se sumaran 400 mil automóviles en una carretera.

Tenía que haber otra manera, pensaron miles de organizaciones ambientalistas que se opusieron a que los animales siguieran muriendo en el quemado país. Pero no la hubo.

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Las autoridades confirmaron que el plan ya se llevó a cabo esta semana y que 5 mil inocentes camellos salvajes fueron asesinados por francotiradores arriba de helicópteros.

Esta no sería la primera vez que se sacrifican miles de animales salvajes como camellos o caballos que no son endémicos de Australia y que muchas veces suponen un peligro para el ecosistema y las especies autóctonas.

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Australia dice que matar a miles de camellos desde helicópteros es prácticamente la mejor y más «humana» forma de verificar sus números para proteger los intereses de las comunidades aborígenes y las especies nativas. El mundo, sin embargo no cree lo mismo.

Si bien la medida ayudaría al medioambiente en el largo plazo, 5 mil animales perdieron la vida por esto cuando la especie humana aún sigue contaminando y destruyendo el planeta con basura, humo y contaminación.

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Estos inocentes animales pagaron por nuestros pecados.

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