Por Alejandro Basulto
11 mayo, 2020

Por muy increíbles que sean, y aunque han dejado a los visitantes del sector “asombrados”, lo importante es no tocarlas ni molestarlas, para no sufrir con su picadura venenosa y para que sigan viviendo sin mayores problemas.

Las nudiramas, babosas marinas o glaucus atlanticus, son conocidos por ser una especie de moluscos de vistosos colores y de una apariencia que la convierte en una de las principales y más raras atracciones de los mares.

Shelby Lace Pitrucha/Facebook

Con tamaños que varían entre los 3 y 4 centímetros de largo, se les puede encontrar por todos los mares del mundo que presenten aguas templadas y tropicales. Donde es posible observarles flotando boca abajo sobre la tensión superficial del océano, aunque en ocasiones, han resultado ser arrastradas accidentalmente hacia la orilla, viéndoseles en playas.

Julia Fulton/Facebook

Lo que ocurrió en unas playas de Texas, encontrándose “dragones azules”, como también se les dice, que se verán muy lindos, pero lo mejor es mantener las correctas distancias. Debido a estos moluscos son depredadores, que tienen una picadura que genera una reacción alérgica aún más dolorosa que la de la carabela portuguesa, siendo esta por cierto, su alimento principal.

Nicole Peters/Facebook

Fue Hunter, un niño de siete años que estaba de vacaciones en Padre Island National Seashore, quien dio con uno de estos dragones, pensando que había descubierto a una nueve especie. Sin embargo, posteriormente encontró a tres más, para después saber que se habían convertido en una vista común para los visitantes del lugar. Algo que nunca había pasado en los últimos treinta años, según lo que contaron los padres de Hunter.

“Pasamos tres años acampando allí, generalmente una vez al mes o más, en la universidad y ninguno de nosotros había visto a uno de estos pequeños”

– dijo Leah, la madre de Hunter, a KSAT.

Padre Island National Seashore/Facebook

Estos pequeños seres que cuentan con inmunidad ante el veneno de los nematocistos de la carabela portuguesa, son fundamentales en su depredación, comiéndosela entera y almacenando las toxinas y los nematocistos para su propio su uso, dando así origen a su picadura, encontrándose este veneno en las puntas de sus ceratas (o los “dedos” de sus extremidades). De esta manera y como almacena veneno, un dragón azul puede producir una toxina aún más fuerte que el de su alimento.

Como babosa marina, todavía no se tiene muy claro si se mueve por sí misma o si se deja arrastrar por la corriente. Pero lo que sí esta claro, es que una marea fuerte, les puede llevar hasta la orilla, ocurriendo fenómenos como el de Texas, donde muchos vieron a estos exóticos y peligrosos moluscos en la playa.

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