Por Alejandro Basulto
16 septiembre, 2019

Este adorable mamífero marítimo se acercaba amistosamente al ave. Ella parecía no estar intimidada.

Las ballenas beluga son conocidas por ser tan o más amistosas que los delfines. De hecho, durante mucho tiempo estuvieron en peligro, debido a que por su curiosidad y simpatía, eran animales fáciles de cazar, por lo que muchos cazadores furtivos aprovecharon dicha oportunidad para ganarse la vida a costa de poner en peligro a esta simpática especie. Su amabilidad es tanta, que en vez de asustarse o ponerse agresivas frente a la presencia de otro animal (que no sea parte de su dieta, claro está), prefieren jugar y compartir con él, para divertirse un rato.

Jørgen Wiig

Y este suceso que ocurrió con una ballena beluga, en las aguas frías de Hammerfest, en Noruega, es la mejor demostración de su peculiar simpatía. Debido a que en los últimos meses, este animal blanco y sonriente, ha estado visitando constantemente el puerto del pueblo. A pesar de que en un principio ella había aparecido herida con un arnés y tras que varios pescadores y biólogos marinos la liberaran, ella prefirió seguir visitándolos constantemente en el puerto.

Jørgen Wiig

Se dice que fue entrenada por el ejército ruso, del cual habría desertado. Pero a pesar de estos supuestos antecedentes de índole militar, se ha caracterizado por ser sumamente amable con quienes le rodean. Como la vez que a un chica se le cayó su teléfono celular al mar y esta también inteligente criatura atinó a sacarlo de las profundidades para dárselo de vuelta.

Y en esta ocasión, volvió a protagonizar otro divertido episodio, tras que, mientras caminaba Jan-Olaf Johansen, viera a la ballena con un comportamiento realmente adorable. Tan fascinante, que no dudó en tomar su smartphone para grabar la escena. El simpático mamífero marino jugaba con una gaviota que ante el acercamiento de la ballena, no parecía intimidarse.

“Seguía intentando jugar con la gaviota. Lo que me sorprendió es lo amable que era. Fue muy especial verlo”

– declaró Johansen a The Dodo.

La simpática beluga le ofreció un pescado, le abrazaba con su boca desde abajo, pero parecía que la gaviota no estaba tan interesada en jugar. Tanto así, que después de unos minutos se fue volando, dejando sola a su amiga beluga.

 

 

 

Puede interesarte