Por Constanza Suárez
26 abril, 2019

“Mejorar el hábitat de la fauna nativa es algo que cualquiera puede hacer”, dijo Tim Wong.

La mariposa cola de golondrina de California es una maravilla para la vista. Dueña de maravillosos colores en tonos azules, los coleccionistas consideran que las alas de las criaturas son unas de las más magníficas de América del Norte.

Desafortunadamente, con el paso del tiempo la especial especie comenzó a desaparecer. Y hoy ya es muy difícil avistar una.

Pero un hombre de california hizo un gran esfuerzo por recuperar a estas mariposas. Y para fortuna nuestra, logró empezar a traer de vuelta a la especie. Es que todos podemos contribuir a conservar el planeta. Incluso en tu propia casa.

Instagram/timtast1c/

El biólogo acuático Tim Wong, de la Academia de Ciencias de California, se propuso recuperar a la mariposa, y ha tenido un comienzo muy prometedor.

En 2012, emprendió una búsqueda para encontrar la planta Aristolochia californica, la única fuente de alimento de la cola de golondrina, que había desaparecido junto con la mariposa en su ciudad. Obtuvo resultados en el Jardín botánico de San Francisco, donde sacó un poco, contó a Vox.

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Wong propagó la planta en su patio trasero, quitando las malezas, regándola y cuidándola hasta que creó un paraíso para las mariposas. “Construí un recinto con una pantalla grande para proteger a las mariposas y permitirles que se aparearan en condiciones ambientales exteriores: sol natural, flujo de aire, fluctuaciones de temperatura”, contó.

Luego agregó: “El recinto especializado protege a las mariposas de algunos depredadores, aumenta las oportunidades de apareamiento y sirve como un entorno de estudio para comprender mejor los criterios que buscan las mariposas hembras en su planta huésped ideal”.

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Una vez que el hábitat estaba listo, Wong pudo obtener con permiso, un grupo inicial de 20 orugas de residencias privadas. Las transportó con cuidado a su patio trasero y las soltó sobre las plantas para alimentarse.

“Se alimentan como un pequeño ejército. Ellos deambulan alrededor de la planta de hoja en hoja, masticándola en grupo”, dijo Wong.

Aproximadamente 6 semanas después, las orugas hambrientas se convirtieron en mariposas, y las hembras comenzaron a poner diminutos huevos rojos en los tallos de la planta. El éxito estaba asegurado. Después de varias generaciones, las mariposas comenzaron a multiplicarse exponencialmente. De hecho comenzó a donar las orugas a diferentes jardines botánicos.

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Mientras que otros conservacionistas han repoblado esta mariposa en los condados vecinos de Santa Cruz y Sonoma, Wong ha realizado el primer y único intento exitoso en San Francisco.

En los últimos 7 años, él ha cultivado más de 200 plantas de, sin herbicidas ni pesticidas. “Mejorar el hábitat de la fauna nativa es algo que cualquiera puede hacer. La conservación y la administración pueden comenzar en su propio patio trasero“, dijo.

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