Por Daniela Morano
9 abril, 2019

Desde la muerte de su antiguo perrito que este hombre no se había atrevido a darle la bienvenida a otro en la familia.

Cuando un miembro tan querido de la familia como lo es una mascota fallece, es difícil hacerse la idea de algún día volver a tener una. La pérdida del anterior no es fácil de superar, aunque sí hay que recordar que quien sea que venga después no es un reemplazo del fallecido, sino que un nuevo animal al que darle mucho amor.

Hace tres años atrás, el capitán de bomberos del Departamento de North Charleston Paul Bryant perdió a su amado perro. Desde entonces que en su casa no había habido mascotas de ningún tipo, pues no se sentía correcto tener una.

Hasta que hace unos días atrás la estación recibió el llamado de unos jóvenes que mientras andaban en bicicleta, oyeron a un cachorro llorar. No sabían de dónde venía el llanto, pero parecía que desde entre medio de una piedras y mucho concreto.

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Cuando los bomberos llegaron, miraron con detención la escena y con mucho cuidado caminaron por el lugar con miedo a que algo se derrumbara. Con una pala, Bryant sacó varias rocas y tierra de un agujero desde donde se escuchaban los llantos.

Con mucha delicadeza, Bryant logró sacar al cachorro del agujero. “Fue una experiencia absolutamente hermosa”, dijo a WMC5 sobre el momento en que lo rescató.

Lo llevaron a un veterinario donde lo examinaron y encontraron que se encontraba bien. Después fue llevado a la Sociedad Animal de Charleston para ser preparado para ser entregado en adopción.

Pero nadie se interesaba, y el oficial Bryant pensó que esto quizás era una señal.

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“Dije, ‘oh no’ esto era el destino, es mi perro y se irá a casa conmigo. Fue increíble, este rescate, y Dios dijo ‘este es tu perro'”.

Ahora tanto Bryant como el cachorro, Rocky, tienen alguien que los acompañe en el día a día.

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